lunes, 8 de octubre de 2012

POEMA XL- TAL VEZ. AKASHA VALENTINE.



POEMA XL- TAL VEZ. AKASHA VALENTINE. 

Tal vez porque no lo esperaba llegó a mi vida sin previo aviso. Quería palpar su mano, así que sin darme cuenta alcé la mía para sentir a través de las yemas de mis dedos el suave y plácido calor de su piel. Me detuve para contemplarle y lo que hallé en sus ojos fue un sentimiento adormecido anhelando ser despertado por mi corazón y arropado por mi alma, así que hablé sin necesidad de palabras, con simples gestos que llenaron el vacío que dejaron atrás los silenciosos vocablos, y sostuve su rostro entre mis hombros mientras yacíamos envueltos por una capa de nieve espesa a la espera de permanecer unidos para toda la eternidad. Pero él me susurró al oído unas palabras que ya no recuerdo, porque tal vez no fueran imprescindibles, o quizás las eliminé de mi mente por miedo a perder aquellas que realmente sí merecen la pena y no pueden quedarse debido a la falta de espacio. Lo que sí recuerdo es como su temblorosa palma se aferraba a mi persona, cómo sus fríos dedos se enroscaban a los míos, y los latidos de nuestros corazones se fundían para llevar un mismo ritmo. Podíamos estar en un mismo lugar sin decirnos absolutamente nada, y aún así eramos capaces de disfrutar de esos privilegiados momentos en los que el silencio sabía colocarse en su lugar.

Nunca tuve miedo a expresar mis emociones delante de él, pues su fortaleza era mi peñon, su coraje mi impulso, su valentía mi orgullo y sus sueños mi futuro. Amarle como le amo es cada día un regalo del que nunca querré desprenderme, por eso atesoro cada momento que pasamos juntos como si fuera nuestro último día en la tierra. Por él soy capaz de hacer cualquier cosa, si me hundo, sus palabras me levantan, si me caigo sus manos me alzan, y si me desmorono lloro en sus brazos hasta que quedarme sin aliento. No concibo un mundo sin su persona, porque cuando me besa todo a mi alrededor desparece, y las estrellas nos contemplan fugazmente deseando ser un pedazo de nosotros mismos. Las estaciones pasarán, los años florecerán, pero nuestro amor seguirá siendo imperecedero, como el primer día. Quizás en algún momento, cuando la nostalgia se convierta en una parte importante de nuestras vidas, añoraré aquellos tiempos de juventud en los que descansábamos con un puñado de sueños en las manos imaginándonos lugares a los que nunca pudimos ir por falta de tiempo. El amor que nos tenemos ha madurado con los años, ahora se ha vuelto más necesitado y menos exigente, pero sigue siendo una parte importante en nuestras vidas.

Tal vez porque tenemos miedo de perdernos nos aferramos con fuerza el uno al otro. Es muy probable que algún día tengamos que decirnos adiós, tal vez no volvamos a vernos nunca más, y cuanto más lo pienso más miedo tengo de soltarle, así que nuevamente nos detenemos para contemplarnos con los ojos bien abiertos y el corazón arropado por los sentimientos. No me queda más espacio en mi pecho para albergar nuevas emociones, así que me conformaré con aquellas que elegí para ser feliz. Quiero verle sonreír una y mil noches, y otras mil más, para asegurarme de que es realmente feliz a mi lado, para poder estar tranquila y saber que con cada acto le siento más cerca, como si la distancia no fuese un impedimento. Esta noche volveré a verle, y sé que me enamoraré un poco más de su persona, estaré esperando que sus labios busquen los míos en busca de nuevos sueños en lo que podamos partir de inmediato. Tal vez por eso le quiero tanto, porque él me ha regalado una vida que nunca creí ser merecedora de poseer.  



NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2012 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.

lunes, 17 de septiembre de 2012

POEMA XXXIX- EL AMOR QUE NO SE OLVIDÓ DEL TIEMPO. AKASHA VALENTINE.


POEMA XXXIX- EL AMOR QUE NO SE OLVIDÓ DEL TIEMPO. AKASHA VALENTINE.


No importa lo rápidas que sean mis zancadas o lo despacio que se muevan las manecillas de mi reloj de pulsera, bajo un cielo cubierto por luces artificiales me juré que aprendería a amar una vez más. Me repetí una y otra vez sin cesar “amaré de nuevo y aprenderé a ser amada como lo fui en mi vida pasada”. Porque con cada paso que daba quería mantener viva esa esperanza, la idea de recuperar un amor que se fue, un sentimiento que apenas tuvo tiempo o espacio para madurar, o para encapricharse de mi joven e inexperto corazón. Ojalá la nieve que un día cubrió de forma repentina esta joven alma que habita en mi interior se derrita lo más deprisa posible, para que de esta manera pueda seguir abrazando con fuerza esos sentimientos que un día se quedaron congelados en el tiempo y los cuales me impidieron ver más allá de mis propias narices. Quisiera que esa voz que un día fue mía no se marchara de mi lado, pero al igual que tu olor o tu forma de ser se fueron sin decirme adiós y tan sólo me quedó una destrozada estampa en la que todos mis sueños se hacían mil pedazos.

Me he jurado a mí misma que la noche ya no tendrá más tinieblas a las que temer, que la pena no será una condena, y la arrogancia no tendrá valor alguno en mi nueva vida que comienza con el amanecer de esta nueva mañana. Para no olvidarme de mis infinitas promesas me haré con una vieja maleta en la que meteré todos mis sueños aún por cumplir, bordaré entre sus telas todos los proyectos que aún están por llegar, y encadenaré mi propia ambición al asa para que así siempre sepa donde debo de acudir para no olvidarme de todos ellos. ¿Puedo ser honesta? ¿Afirmar que ya no me dejaré afectar más por sentimientos tan vulgares como el desconsuelo, la angustia, el tormento o el calvario? Me gustaría pensar que sí, pero tal vez este ideal de sueño sea sólo una bonita imagen compuesta por el anhelo de ser alguien merecedor de un nuevo amor. Temo ser una mujer inmadura, vulnerable en muchos aspectos y demasiado soñadora. Pero es que me siento demasiado feliz ante la idea de volver a encontrar de nuevo el amor, esa sensación que de forma única nos hace especiales aunque solamente sea durante un breve periodo de tiempo.

Tengo ganas de llorar, y eso que me había jurado a mí misma que no lo volvería a hacer, porque ahora no tengo un pecho sobre el que derramar estas lágrimas, ni un cuerpo al que rodear hasta que el desconsuelo sea sólo un amargo recuerdo. Si pudiera volver la vista atrás, estoy casi segura de que volvería a enamorarme de ti sin pensármelo dos veces, porque tú representabas mi mundo perfecto, con tu dulce apariencia vestido de cuero negro. Llámalo como quieras, el amor no consiste sólo en momentos felices, también el dolor es una parte importante en el proceso del aprendizaje. Los dos son sentimientos que no pueden estar separados porque se han jurado lealtad mutua.
Unidos de la mano llenan los corazones de muchas personas, sin embargo, la balanza siempre se inclina a favor de uno o de otro, y en mi caso perdí la partida que tanto deseaba haber ganado. 



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viernes, 7 de septiembre de 2012

POEMA XXXVIII- RECUERDA QUE SIEMPRE TE AMARÉ. AKASHA VALENTINE.





POEMA XXXVIII- RECUERDA QUE SIEMPRE TE AMARÉ. AKASHA VALENTINE.

Te hablaré está noche de un sueño del que nunca querré despertar, donde la esperanza se ha quedado rezagada, donde las huellas que un día dejé impresas en el suelo ya no están, pues casi por arte de magia parecen haber recordado el camino de vuelta al hogar. Te contaré a través del suave y gélido viento que el lugar al que voy todas las noches siempre está embriagado con el olor de tu perfume, y siento que la nostalgia que un día llegó a mi corazón se hace menos pesada, porque una parte de ti se ha quedado atrás. He decorado este pequeño espacio con muros bajos, para que cuando me detenga a descansar pueda asomarme por encima de ellos y tocar el cielo con las manos extendidas, para alcanzar la estrella más brillante del firmamento. Esa que se ilumina solo para mí, la misma que un día me dijiste que había sido fabricada con pedazos de tu corazón para que nadie más que yo pudiera encontrarla.

Narraré en mis cuadernos de viaje ahora vacíos y sin letras la maravillosa experiencia que me supone seguir las pisadas que me dejó tu sombra para que cuando me sienta abatido por la distancia que nos separa pueda volver a encontrarte en esta noche que nos alcanza. Me siento avergonzado, casi podría llegar a agachar la cabeza en señal de disculpa, pues sin darme cuenta he comenzado a idolatrar a esa mujer que se asemeja a ti, pero que no eres tú, que se aparece en mis sueños con tu forma y figura, pero que en realidad sólo tiene de ti lo que más me gusta, y la sigo sin decir nada, mientras tarareo su nombre hasta desgastar el poco aliento que me queda, y mi lengua se traba intentando articular palabra alguna con la que iniciar una conversación ilusa y carente de sentido.

Ahora lo entiendes, ¿verdad? Lo sencillo que me resulta caer en esta falsa esperanza convertida en sueño. Podría alzar mis manos y convertirlas en ramas ajadas si me lo propusiera, incluso me atrevería a remover el cinturón de tierra que me ata a este pesado orbe con tal de alcanzarte, todo esto por tenerte cerca. Haría cualquier cosa por ti, pues al fin y al cabo eres la luz que me guía en mi día a día, el lucero más brillante de mi universo, la única persona que necesito a mi lado para seguir teniendo un motivo por el que despertarme cada día cuando la luz del sol baña mi cuerpo. Es tan sencillo errar que casi siento miedo de sentir algo por ti, por eso ingenuamente me refugio en mis sueños, donde todo parece más sencillo, donde el dolor sólo es una amarga palabra que pasa de forma apresurada sin dejar rastro alguno cuando se desvanece por nuestra garganta.

Perdóname, está noche me he vuelto a sentir dividido entre la razón y los sueños. Por un lado quiero volver a traerte de vuelta a este imperfecto mundo donde soy el rey, el único espacio en el que mi imaginación es capaz de protegerte de todo mal, donde eres eterna y el tiempo no tiene la capacidad de arrebatarte de mi lado y llevarte a un lugar donde la distancia es como una lanza que es capaz de atravesarme el corazón y herirme de muerte. Lo ves, incluso soy capaz de enmascarar mis verdaderos sentimientos con palabras teñidas de amargos sentimientos con tal de no herirte, porque eres lo que más me importa. Podría estar diciéndote te quiero toda la noche, pero cuando el alba llegase tendríamos que decir adiós, con el corazón encogido en un puño, con los ojos empañados en lágrimas y la voz rota por el dolor. No tengo valor así que, aunque te duela, déjame que vuelva a un lugar donde los sueños son menos crueles, y hasta que te vuelva a tener entre mis brazos permíteme soñar una vez más con esa mujer que vive en mi alma y mora en un lugar donde nadie la podrá jamas alcanzar.  



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jueves, 30 de agosto de 2012

POEMA XXXVII- UN MISMO LATIDO. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXXVII- UN MISMO LATIDO. AKASHA VALENTINE. 

Esta repentina carencia involuntaria de compañía me provoca cierto pesar, y me siento obligado a plasmar mi dolor entre unas líneas que nadie más que yo leerá. Mi cabeza está llena de pensamientos melancólicos, recuerdos ausentes carentes de emociones cuya única motivación para seguir adelante es la de hallar la muerte en el olvido. Mis temblorosas manos han comenzado a bailar sin control alguno sobre las líneas que forman mi rostro intentando encubrir unas lágrimas sazonadas por la amargura y alimentadas por la pena que me provoca tu repentina partida. No importa en qué dirección obligue a mis ojos a posarse, todos los objetos siguen colocados en su sitio y sin embargo algo dentro de mí ha cambiado, mi corazón se está derrumbando, mi alma se está haciendo pedazos mientras mi mundo se queda sin un motivo por el que merezca la pena seguir luchando. No lo entiendo, o quizás no lo quiero comprender, por eso soy incapaz de darme la vuelta y enfrentarme a la realidad. Si hablo enmudezco, si callo me ahogo, y si me falta el aire lucho por seguir respirando para poder encontrar la manera de retenerte a mi lado aunque solo sea durante un segundo más.

¿Acaso hice algo mal? ¿Hablé en algún momento sin tener motivos para hacerlo? ¿No fui cortés cuando debería haber inclinado todo mi cuerpo para besar el suelo que pisabas? Quizás este amor que un día te ofrecí de buena voluntad nunca supo amoldarse a tu corazón, es como si el molde con el que hubiera sido fabricado no encajase en tu persona.
¿Por qué me siento así ahora? Sin motivaciones, sin aspiraciones, vacío, lleno de rabia y dolor, consumido por esta amargura que corre por mis venas y me obliga a perder el control. No lo entiendo, pues cada vez que veo tu imagen impresa en las fotografías que decoran las paredes de nuestra casa encuentro tu lado más tierno y amable en ellas. Aunque ya nada importa, porque ahora mismo lo único que me queda de ti son un puñado de recuerdos sujetos en una sola mano cuya vida se va apagando a medida que los voy rompiendo. Quiero preguntarte: ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué me dejaste sin razón ni motivo? ¿No fui lo suficientemente amable? ¿No te amé hasta desgastar mi alma por completo? ¿No tuve el suficiente valor para quitarme este pesado corazón y entregártelo en una bandeja de plata para que hicieras con él lo que te diera la gana?

Son demasiadas las preguntas, y para todas ellas sólo existe una única respuesta, tu adiós. Puede que decir ¡lo lamento! en estos momentos no sea lo más apropiado, pero es lo que siento en estos mismos instantes. Quiero que vuelvas a mi lado y me hagas olvidar que este sueño un día se convirtió en una pesadilla de la que no podía despertar. Tal vez suene a excusa barata, pero siento que si ahora no acortamos las distancias no lo haremos nunca, así que ábreme de nuevo la puerta de tu corazón, déjame entrar de nuevo en tu vida para ser un hombre mejor, para amarte como te mereces ser amada, para alzarte en el pedestal que mereces estar y resarcirte por todos los malos momentos que te he hecho pasar. Sé que que no quieres verme, no hace falta que lo digas, pues tu rostro ya habla por ti, pero sé que en lo más profundo de tu corazón sigues sintiendo algo por mi persona, así que dejame tocarte, retenerte entre mis brazos y compensarte por este pesado vacío que ahora llena nuestras vidas. Si necesitas que me calle lo haré, ahora y siempre. Pídeme lo que quieras, pues estoy aquí para dártelo, y no importa cuánto tenga que hacer para ganarme de nuevo tu confianza, porque haré lo que sea para que vuelvas a ser la princesa de mi sueños. Sólo te necesito a ti para ser feliz, así que, ¿qué me dices, pequeña? ¿Tengo una nueva oportunidad para hacerte feliz?



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lunes, 27 de agosto de 2012

POEMA XXXVI- LA ÚLTIMA COPA. AKASHA VALENTINE.




POEMAS XXVI- LA ÚLTIMA COPA. AKASHA VALENTINE. 

Lo sé, los segundos comienzan a ser como molestas agujas que se clavan en la piel y nos invitan a movernos para entablar una absurda conversación donde en realidad sabemos que las palabras son simples objetos decorativos que interrumpen al ardiente deseo que habita en nuestro interior. Te confieso, aquí y ahora engullido por un murmullo constante del que no podemos escapar ni silenciar que no siempre estoy mirándote el vórtice de tu espalda desnuda, pues si lo hago de forma continuada tú te sentirás incómoda y yo dañado, así que de vez en cuando desvío ligeramente la mirada hasta tu última copa, donde la huella de tus labios impresos hace el amor con las penúltimas gotas de ambrosía, y ansío desesperadamente ser el recipiente de cristal transparente al que no le ruborizan las miradas extrañas que le observan con recelo y anhelo.

Cierro lentamente los ojos, como si mis párpados fuesen un pesado telón de acero, pero rápidamente me veo obligado a levantarlo por miedo a verte desaparecer en mitad de la muchedumbre que te rodea con sus brazos desnudos y sus cuerpos cubiertos de finas telas de distintos colores y formas. Puede que no siempre no emplee hermosos gestos o elocuentes palabras que susurrarte al oído mientras tú estás a mi lado, aquí callada esperando a que termine, saboreando el tacto de mis vocales e ingiriendo con lentitud la forma de las consonantes que caen por tu garganta mientras sus manos te arrancan pequeños gemidos silenciosos de placer. El amor era un sentimiento demasiado complicado para mí hasta el día en que te conocí, y desde ese mismo instante toco cambió, todo se volvió más fácil y transparente, podía ver a mi alma con total claridad como si la estuviera observando a través de un cristal.

Tu sencillez, tu forma de ver el mundo, tu belleza externa, tu yo interior, toda tú y a la vez toda mía, así te veo cuando mis pupilas te contemplan desde la lejanía. Eres como un regalo para los ojos de quien desea contemplarte. Pero en la intimidad de nuestra habitación solamente yo puedo llegar a conocerte a fondo y te confieso que eres como un regalo del que nunca querré deshacerme. Tal dulcemente maravillosa, tan sensible que siempre tengo ganas de abrazarte para consolarte, tan frágil que hasta temo sostenerte entre mis brazos por miedo a romperte, pero tan fuerte y valiente que muchas veces olvido quién eres en realidad y de lo que eres capaz aunque yo no esté a tu lado apoyándote. Así eres, una mujer que es capaz de hacerme perder la cabeza, la princesa de mi propio cuento de hadas, la criatura más maravillosa con la que un hombre puede soñar.

Apura esta última copa como si de la última gota de vida se tratase, porque quiero volver a casa para tenerte sólo para mí. Para contemplarte mientras sueltas tu cabello de toda atadura y te deshaces de ese molesto vestuario que oculta la verdadera forma de tu cuerpo. Quiero verte sumida en un sueño relajante, quiero memorizarte mientras tu torso desnudo se relaja en una bañera con pies de gato. No me hace falta nada más para ser feliz, porque cuando extiendo mi mano en el aire siempre encuentro la tuya ahí tendida esperándome, para entrelazar nuestros dedos sin miedo. Sé que a tu lado seré feliz, y hallaré mi propio lugar en el mundo, así que date prisa y deja que mis dedos hablen por mí esta noche. Quiero acariciarte hasta la noche se vuelva día y la luz se vuelva a convertir en oscuridad. Quiero tenerte para siempre entre mis brazos, aunque la muerte insista algún día en que debo dejarte y decirte adiós para siempre. 



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jueves, 9 de agosto de 2012

POEMA XXXV- SENTIRSE CERCA DE ELLA. AKASHA VALENTINE.

POEMA XXXV- SENTIRSE CERCA DE ELLA. AKASHA VALENTINE.

Abrazada por una multitud de cuerpos inamovibles intento fijar mi mirada sobre tu cuerpo, sin pestañear ni tan siquiera un solo segundo por miedo a perderte. Anhelando ser la copa que sostienes entre tus dedos, saboreo con la punta de mi lengua el embriagador aroma de tu perfume, mientras te llamo sin saber tu nombre con estas palabras silenciosas que pronuncio con mis labios agrietados por el dolor que me produce tenerte tan cerca y no poder tocarte con ellos. Con cierto temor, desconfianza y sospecha ladeo mi cabeza esperando encontrarme cara a cara con tu piel desnuda y tus hombros decorados por unas cintas de color negro. ¿Qué palabras serían las apropiadas para abordarte sin asustarte? ¿Qué tono debo de emplear para que me creas cuando te diga que mi destino quiere unirse al tuyo para toda la eternidad? ¿Qué sabor tendría mi boca en tu lengua y qué rastro de aroma nos quedaría después de besarnos? Demasiadas preguntas que responder en un espacio tan pequeño como este. Quiero abordarte sin prisa, pero sin pausa, quiero acercame hasta ti y susurrarte al oído que eres lo más hermoso que mis ojos han contemplado jamás. Tú y sólo tú eres la reina que ahora gobierna con mano dura mis fantasías, dejándome pequeñas migas que me conducirán hasta el reino de tu corazón.

Te confieso aquí y ahora que quiero estar contigo cada noche de mi vida, para después poder contemplar a tu lado todas las mañanas que vengan a mi existencia hasta el día de mi muerte. Quiero confesarte que puede que no siempre tengas una feliz sonrisa en los labios, pero te aseguro que haré todo lo que esté en mis manos para apartar con suma rapidez las dudas que acechan a tu mente para devolverte esos momentos de felicidad que un día la desolación quiso llevarse consigo. ¿Cómo no voy a amarte si cada vez que te miro sé que no existe luz más brillante en el firmamento que la que desprende tu alma cuando te observo desde la lejanía? ¡Dios mío! ¿Eres real? ¿De verdad existes? ¿No eres un producto de una imaginación desbordada por la locura y afectada por la pena de no ser cuerda? Un alma como la mía ¿es merecedora de este amor que está naciendo dentro de mí y que sin lugar a dudas me hará mejor persona? Una vez más demasiadas preguntas sin respuesta, actos inamovibles que esperan recibir las ordenes de cuerpo y mente. Ven, siéntate a mi lado amor mío, para que el silencio nos llene y las horas nos envidien. Te prometo, mi amor, que un día llenaremos los espacios vacíos que la tristeza ocupó con premura para reclamarlos como suyos. Nunca habrá en el mundo una persona que te ame más de lo que yo te amo, de eso puedes estar segura, así que tranquila, túmbate a mi lado hasta que el día se convierta en noche y Caronte venga a buscarnos para llevarnos a un lugar donde el miedo tiene una fuerza devastadora.

Y si con estas palabras aún no logro convencerte de que mi amor por ti es verdadero, te juro, amor mío, que haré todo cuanto esté en mis manos para poder hacerte la mujer más feliz del mundo, buscaré en los confines del universo esas palabras que tanto necesitas oír en cada momento del día, removeré con mis propias palmas cada roca de este planeta para intentar hallar las sensaciones que tanto esperas con cada segundo que se escapa de nuestras manos, buscaré en los mares y océanos más terribles esas lágrimas que un día derramaste más por dolor y angustia que por otra razón y te las devolveré sanas y salvas liberadas de cualquier tipo de carga, para que nunca te falte de nada, para que nunca más te vuelvas a sentir tan sola. Para mí no habrá distancia alguna entre el cielo y la tierra, porque si es para ti iré donde haga falta y haré todo lo que esté en mis manos para poder darte el mejor sueño que un ser humano puede anhelar. Quiero estar cerca de ti, ahora y siempre, para no sentirme tan vacío cuando esta noche te vuelva a verte marchar en brazos de otro hombre que no te ama. Ven, date prisa, date la vuelta, mírame a los ojos y deja que el universo actúe. Estoy seguro de que cuando tus ojos me miren no habrá nadie más en esta sala para ti, y entonces, sólo en ese instante, me atreveré a susurrarte todas estas palabras sin sonido y plasmadas en un viejo papel donde el olvido las consume.

Akasha Valentine. http://www.akashavalentine.com/akasha/


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martes, 31 de julio de 2012

POEMA XXXIV- MI MUNDO SIN TI. AKASHA VALENTINE.

POEMA XXXIV- MI MUNDO SIN TI. AKASHA VALENTINE.

Como si se tratase de una densa bruma tu resplandeciente imagen se ve rápidamente emborronada por unas lágrimas que no quiero tener, mientras mis dedos se alzan en el aire con cierta desesperación intentando alcanzarte para después rogarte que no te vayas. El aroma de tu piel se desvanece, como el humo del cigarrillo que en estos momentos sostengo entre mi mano y mi boca, mientras me quedo aquí sin poder decir nada, desviando de vez en cuando la mirada para no tener que ver tu derrotado rostro a través de un viejo marco desgastado y cubierto por un cristal lleno de polvo. ¿Cómo puede la gente seguir adelante cuando la persona que más te importa te ha dicho adiós de forma repentina? A mí me resulta imposible continuar como si nada hubiera cambiado en mi vida, pues tu apresurada partida me ha dejado una sensación de vacío que nadie más puede llenar, ni con palabras, gestos o imágenes. Sólo quiero volver a estar a tu lado antes de que mi alma muera enferma de amor. Tiéndeme de nuevo esa mano que nunca fue mía pero que siempre estuvo ahí para mí. Ya sea desde el cielo o el infierno, quiero sujetarme a ella con firmeza para poder volver a estar de nuevo a tu lado, aunque sea en un mundo donde los sentimientos no tienen valor alguno.


Sabes, amor mío, ya no quiero seguir viviendo, pues la vida que se abre paso ante mis ojos no parece ser la mía, para mí esta carente de sentido, y tristemente me doy cuenta de que ya nada es lo mismo. Ojalá hubiera podido ser el dueño de tu destino, el señor de tu propio tiempo para que así nunca hubieras tenido que preocuparte de tu propia mortalidad. Odio todo cuanto me rodea, pues todo lo que tengo me recuerda a ti, y por más que intento alcanzar el cielo que un día alguien enamorado puso ahí, soy incapaz de arrancarlo con mis propias manos y así olvidar las miles de noches que pasé en vela acurrucado entre tus brazos contemplando las estrellas del firmamento e imaginando miles de sueños en los que te haría vivir un sin fin de aventuras. Estoy tan cansado, tan fatigado de no saber que hacer con este cuerpo y alma que ya nada me importa, y lo único que deseo es que la muerte venga pronto para llevarme contigo a un lugar donde el dolor no sea el timón que mueve este barco. El amor es un sentimiento caprichoso que incluso he comenzado a detestar con todas mis fuerzas, pues primero te llena de una felicidad inmesurable para después arrebatarla con violencia y brusquedad mientras piensas qué mal has podido hacer para que la vida te trate de esa manera


¡Dios mío! Cómo deseo que está noche la muerte se enamore de mi persona, para que nunca más vuelva a abrir los ojos, para que mi lecho sea a la vez mi propia tumba, que solo me siento cada vez que pienso que tú ya has partido a un lugar donde me es imposible volver a encontrarte. Nada es eterno ni duradero, este amor ya estaba destinado a su final desde el mismo día en que sujeté tu mano por primera vez entre mis dedos. Me siento cansado, harto de esperar a que vuelvas a mis sueños como si nada de esto hubiera pasado jamás. Sé que los muertos no pueden volver a la vida, que la persona que se va no debe de volver jamás, pero si alguna vez fui alguien importante ti, te ruego que acudas en mi búsqueda, pues mis pies ya están fatigados, mi boca sin aliento y mi alma tan destrozada que ya no tengo ganas de nada. Quiero llorar sin descanso, ahogar a este dolor que oprime mi ser hasta hacerme enloquecer, ya no sé quién soy o quién fui, sólo sé que soy alguien que no quería ser. Cómo me atormenta tu muerte, hasta el punto de hacerme perder el poco juicio que me queda, ojalá esta noche mi vida llegué al final, pues mi mundo sin ti está cargado de tristes recuerdos demasiado pesados como para seguir llevándolos de un lado a otro sin que me afecten.

Akasha Valentine. http://www.akashavalentine.com/akasha/


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