lunes, 17 de julio de 2017

POEMA XCIV – UN SOLO SER. AKASHA VALENTINE.



POEMA  XCIV- UN SOLO SER. AKASHA VALENTINE. 

No hables, sólo quiero verte callada, con la cabeza ligeramente inclinada, recostada sobre la almohada, olvidando que las furtivas horas juegan en nuestra contra; quédate en silencio, no juzgues a los segundos por ser breves instantes, todavía tenemos tiempo, seguimos estando juntos, ¿no? Al fin y al cabo eso es lo que importa. Cierra los ojos, deja caer tus párpados. Algunas cosas de las que no queremos hablar seguirán estando ahí cuando despertemos, por eso quiero hacer de este breve momento algo único y especial. Necesito seguir sabiendo que eres real, no una vaga ilusión que con el amanecer desaparecerá. Mejor nos mantenemos callados, sólo quiero tocarte como lo hacía en el pasado, desnudando a cada emoción sentida como si ésta fuese la primera vez que la tocase con mis propias manos. Y sólo así podré tener el valor suficiente para poder llevar mis dedos contra tu desnuda piel que, enrojecida por el calor del momento, atesora mis caricias como si fuesen regalos de los que nadie se puede deshacer. Quiero olvidarme de todo, y sólo centrarme en este mágico momento donde tú estás presente, porque lo que siento y lo que pienso son dos cosas completamente diferentes. Sé que lo que hago no es correcto, pero prefiero hacer caso omiso de este error tan grave, porque cuando te tengo olvido que eres de otro hombre, y cuando te vas recuerdo que no quiero volverte a ver, ni en mi casa ni en mi cama, y todo vuelve a empezar de nuevo, ya que cuando te miro olvido que no eres del todo mía, y de nuevo me arrastra la pesada emoción de querer tenerte para siempre dormida entre mis brazos. Y aunque me niego a creer lo que otros dicen de ti, sigo pensando que eres la mujer de mis sueños, la única que deseo con todo mi ser y la única que es capaz de hacer arder mi corazón en llamas con sólo una simple mirada. Eres todo lo que tengo y todo lo que necesito en este momento, por eso quiero que te quedes aquí dormida, olvidando por un segundo que él te espera, como yo lo hago cuando tú te vas con él y no regresas en semanas. Se me hace difícil respirar, porque de nuevo he creído que este amor imperfecto saldría bien, y he pensado por un instante que si de verdad te quiero con todas mis fuerzas mi amor, mi verdadero amor, llegaría hasta ti. Creo que lo que busco no lo encontraré jamás, pero me aterra más la idea de hacerte a un lado y olvidarte para siempre, por ello todavía sigo buscando la manera de retenerte conmigo un poco más de tiempo, antes de que de que te des cuenta de que has de marcharte. Ojalá nunca me fallen las esperanzas ni las fuerzas, ni me falte el aliento, porque la sola idea de saber que ya has abierto los ojos me hace darme cuenta de que estás lista para irte. Creo que ya no puedo seguir fingiendo por más tiempo. Esto es demasiado para los dos: pensar que no volveré a verte en días me ahoga, me deja sin razón, nubla mi juicio y enloquece mis sentidos. Tal vez sería mejor acabar con todo ello, pero mientras te siga sosteniendo entre mis manos no podré decir jamás las palabras que con tanto ahínco me he repetido hasta la saciedad. Dios, sólo con verte ya quiero besarte, cómo voy a dejar pasar esta oportunidad. Mejor olvido lo que he pensado, qué atrevida la razón que me dice cómo debo vivir mi vida, pues en esta ocasión daré mayor peso al corazón, que aunque menos sabio no me quita la razón. De nuevo vuelvo a estar herido, ya me has preguntado qué hora es. Finjo que no te he oído, tal vez sólo así olvides que no quiero verte ir; insistes de nuevo, miro y miento, sólo quiero no verte partir. Veo que sonríes, la oscuridad no puede ocultar el brillo de tus labios, por lo que vuelvo de nuevo a estar entre tus brazos, oyendo el frenético latido de tu corazón. Tal vez mañana será otro día mejor, quizás encuentres una, o quizás miles, de razones para olvidarte de que él te importa algo, pero por ahora sólo quiero disfrutar de ti, ser sólo uno, ser contigo un único ser, porque ahora que nadie nos mira sé que no hay necesidad de esconderse: al fin y al cabo, eres la mujer de otro hombre y yo sólo soy un peón en este juego al que llamamos amor.



NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2017 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.     

viernes, 14 de julio de 2017

POEMA XCIII - CUANDO TU PIEL TOQUE LA MÍA. AKASHA VALENTINE.



POEMA XCIII - CUANDO TU PIEL TOQUE A LA MÍA. AKASHA VALENTINE. 

Arrastré mis dedos para alcanzar lo que con las puntas no lograba llegar a tocar, y resbalando así las yemas de mis dedos por el puente de las redondas gafas cogí mis anteojos para poder ver lo que la oscuridad no me permitía mirar con claridad. Y sostuve entre mis longevas falanges esas lentes que no quería colocar delante de mi rostro, encima de mi cara, para poder ver con claridad lo que el extinto tiempo ya no me permite tener, pues en este preciso momento, en este mismo instante, evoco en mi memoria tu recuerdo, y ese anhelo que no olvido no me deja tranquilo, y es entonces cuando deseo más fervientemente que nunca cerrar los ojos, dejarme caer y olvidarme de todo para dormir entre tus brazos hasta que el cielo comprenda, mi amor, que yo sin ti no sé a dónde debo ir. Hasta que mis manos te alcancen yo seguiré buscándote, sin brújula que me guie iré donde el aroma de tu perfume me lleve, allí donde la tierra no tiene nombre yo iré a buscarte, y cargaré sobre mis propios hombros cansados el fardo donde un día guardé todas las emociones que por uno u por otro motivo me atosigaron sin respiro, pues no me importa el abatimiento, el sufrimiento o la pena, si al final del camino, amada mía, me espera como recompensa tu sonrisa esbozada en la comisura de tus labios. Y ahora que presiento lo que está a punto de llegar a sucederme, me siento algo más ligero, animado y motivado al mismo tiempo, pues casi diría que puedo sentirte en cada objeto que dejaste atrás, aunque sepa que sólo es mi propio querer el que anima a pensar así. Ya oigo, aunque nadie me crea, al viento del este llamándome, trayendo consigo el sonido de tu voz, el lenguaje de tus palabras que, montadas sobre corrientes de aire, susurran mi nombre esperando pacientemente a que las oiga, deseando que las atrape y las cobije entre mis manos. Ha llegado el momento de mi partida: desde Tennessee hasta Phoenix, durmiendo al amparo de las estrellas en Arizona, iré siempre ligero de equipaje, porque al final del camino, donde nadie cree ni espera que yo pueda llegar, sé que te encontraré. Sólo tendremos que esperar a que llegue ese momento al que con tanto deseo quiero llegar. Los días serán pesados y las noches largas como años, las voces acalladas y las pisadas cortas, pero este viaje que inicio donde ningún hombre se ha aventurado jamás tendrá su recompensa, porque tú, mi amada, estarás al otro lado esperándome con la misma impaciencia que yo siento al saber que ya me queda un día menos para llegar y pasar la eternidad junto a ti, donde tus brazos arroparán mi piel, donde nuestros ojos siempre se encontrarán y nuestros labios, tan ansiosos de deseo, no dejaran de besarse; porque cuando tu piel toque a la mía, y mis brazos rodeen a tu cintura, ese día, amada mía, sabré que he llegado al cielo donde ahora, mi vida, tu alma vive perpetuamente errante.

Akasha Valentine © 2017 www.akashavalentine.com


NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2017 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.     

lunes, 27 de marzo de 2017

POEMA XCII- LLÁMALO AMOR. AKASHA VALENTINE.



POEMA XCII- LLÁMALO AMOR. AKASHA VALENTINE.

¿A dónde habrán ido a parar todos aquellos sueños que un día olvidé recordar? ¿Alguien puede decirme donde los podré encontrar? Pues por más que los busco no los logro localizar; quizás los haya empeñado, regalado o extraviado y aunque no son de gran utilidad para nadie sí tienen cierto valor personal para mí. Y ahora que no los tengo en mi poder soy consciente de que los echo mucho de menos, porque sin ellos no consigo rememorar el olor que aquel día desprendía la flor de cerezo que entre sus manos mi amor sostenía. Me preocupa no saber con qué mano sujetaba aquella rota rama, pues el hecho de haberlo olvidado me hace cuestionarme cuánto de su blanca piel asomaba por debajo de la manga de su vestido, porque actuando en calidad de observador, solía deleitarme trazando líneas imaginarias alcanzando, sin llegar a tocar, los puntos estratégicos con los que sin aliento muy probablemente habría logrado dejar a su ser. Y habría reprimido miles de dulces palabras entre mis labios, pues con sólo con una mirada como arma me habría bastado para hacerle entender que yo de verdad la amaba.


Me pregunto dónde los habré colocado; los he buscado por los cajones, que tan vacíos y llenos de polvo estaban, y mi búsqueda ha sido en vano. Abatido me encontraban en esos momentos, casi sin ganas de hablar sobre el tema, y ya empiezo de nuevo a añorarla mientras intento dibujar el contorno de su silueta difusa en esta olvidadiza memoria que ya no es lo que era, ahora que me he parado a pensar en el tema. Dejaré, pues, de intentar de pensar en ello, quizás de manera esporádica recuerde lo que ahora he olvidado, porque al pasar mi mano por encima de mi otra mano he conseguido reavivar sin yo quererlo un ligero calor que imita pero no iguala la temperatura de su piel, y el corazón de un sobresalto me ha golpeado el interior del pecho y he enmudecido, como lo hice la primera vez que sus ojos me contemplaron sin que yo pudiera decirle nada coherente para que supiera lo que en aquellos momentos yo sentía por ella. ¡Ay, de mí! Si el valor me hubiera acompañado, y el temor no hubiese sido mi mayor flaqueza, probablemente yo habría podido volver la mirada para contemplarla y ayudarla a entender que la guerra que nos acechaba no era el final de este amor, sino el principio de un futuro en común una vez hubiese finalizado.


A veces me pregunto si no estaré mejor así, sin recordarla tal y como era, pero esa pésima idea no me reconforta, por lo que de nuevo vuelvo a levantarme; quiero seguir buscando un poco más, tal vez con suerte encuentre alguna respuesta en los álbumes de fotos que, apilados en cajas, duermen sin ser molestados en la habitación más oscura de toda la casa. Despacio he de caminar, los años se han vuelto una pesada carga que me recuerda ya mi edad, y despacio, muy despacio, llego a avanzar, contemplando a través de las ventanas al sol ocultarse; es tarde, quizás deba dejarlo ya para otro día, como aquella única oportunidad que tuve de besar su boca cuando la sorprendí presa de sus propios pensamientos. Ahora que lo recuerdo: estaba preciosa, con su larga cabellera recogida en una coleta, y sus verdes ojos fijos en algún punto del suelo, donde no podían verme, porque su vergüenza igualaba a la mía. No me rindo a pesar de la fatiga, he de encontrar mis sueños olvidados, casi he llegado a la estancia. Ahora que lo pienso, el frío que en esta habitación habita es igual a la sensación que tuve la última noche que la llegué a ver con vida. ¡Cómo me hubiese gustado decirle que la amaba! Y ahora lo único que puedo hacer es llorar su muerte, pues detrás de esta puerta lo único que he encontrado es una estancia igual de vacía que mis sueños, pues mi amor nunca llegó a verla terminada; es verdad, ahora lo recuerdo: mi amada no sobrevivió a la guerra ni yo al dolor que me sobrevino con su pérdida. 

                                                  Akasha Valentine 2017 © http://www.akashavalentine.com

NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2017 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.



miércoles, 15 de febrero de 2017

POEMA XCI- ANHELA CORAZÓN. AKASHA VALENTINE.


POEMA XCI- ANHELA CORAZÓN. AKASHA VALENTINE.

Llevando mis dedos contra la punta de mis labios dibujo sin haberlo aún memorizado el conjunto de líneas que tus labios perfilaron en mi boca, por lo que inmediatamente vuelvo a revivir una angustiosa sensación que de añoranza atosiga a mi propia alma, y sin consuelo sigo sosteniendo entre mis manos la copa y, entre amargos tragos de licor, seco el sabor de tus labios para evitar retenerlo por más tiempo donde no quisiera sentirlo cuando te recuerdo, te evoco y te rememoro mientras pienso que ya no te tengo, y siento que me ahogo aunque tenga los pulmones llenos de aire. Y de inmediato dejo caer mis párpados como telones de acero para cerrar mis ojos, para obligarme a olvidar que te busco donde ya no puedo encontrarte y reprimir así esta sensación a la que no le puedo poner nombre, porque si lo hiciera sabría cómo llamarla, y lo único que busco en mi memoria es la imagen de tu figura, la cual nunca parece volver de igual forma, pues cada vez que la recuerdo se vuelve más difusa, confusa e imperfecta, y me daña perderla, pues si no puedo recordarte no creo que sea capaz de mantener la cordura y eso, vida mía, no es algo para lo que esté preparado para enfrentarme. El corazón anhela y extraña lo que ya no puedo darle, así que sumo a mis sueños en fantasías imperfectas que me golpean duramente al volver en mí, al recordarme que ya vives lejos de aquí, donde mis manos no te alcanzan, donde mis dedos no llegan, en un lugar tan apartado que ni tan siquiera mi propia voz puede alcanzarte cuando entre ahogados gritos te llamo porque te añoro demasiado. Así que dime tú cómo puedo volver a vivir la vida que tuve antes de ti, porque yo ya no sé qué puedo hacer, me he rendido al paso de los días, a la condena de las horas que paso sentando en esta esquina desgastándome con el propio peso de mi cuerpo mientras evito apartar la mirada de esa vieja foto tuya que me contempla desde la distancia. Ojalá supieras cómo me siento, tal vez así entenderías por lo que estoy pasando. Otro trago y nada olvido, la desesperación agoniza en mí, no sabes lo difícil que es levantar la cabeza cuando la fatiga te azota, estoy exhausto por anhelarte, por querer tenerte entre mis brazos hoy, mañana y siempre. Si tan sólo pudiera verte una vez más quizás sabría cómo pedirte perdón por lo que no hice cuando debí estar ahí para ti, y ahora que he aprendido de mi error siento que es demasiado tarde para pedirte perdón. Este corazón mío, que ahora late sin motivo, razón o sentido, expresa su desazón, pues reclama la atención de tus caricias, de esos besos que al despuntar el día me robabas cuando yo aún dormía. ¡Dios! Ojalá el tiempo que pasé a tu lado no fuera imborrable, ni tan perfecto como creo recordarlo, ni tan eterno e intocable que nada puede dañarlo, ni tan siquiera esta inútil memoria que tengo, ya que no voy a olvidar el motivo porque lloro otra noche sin poder descansar.

Akasha Valentine 2017 © http://www.akashavalentine.com

NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2017 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.



lunes, 26 de diciembre de 2016

POEMA XC- TOMARTE DE LA MANO. AKASHA VALENTINE.

POEMA XC- TOMARTE DE LA MANO. AKASHA VALENTINE.

Elevé la mirada sin detenerme a pensar, sin interpretar lo que con mis ojos veía, simplemente deseaba perder la mirada para no encontrarme cara a cara con ningún rostro que me pudiera resultar familiar. Parpadeé una única vez, sintiendo el propio peso de mis ojos, la fatiga en mis pupilas, la quemazón de la soledad grabándose paulatinamente en mis iris, y sin darme cuenta empecé a añorar, a extrañar súbitamente el tacto del aire en mi boca, a anhelar un sabor único con el que desear apagar esta penitente sed que de mi boca nunca parece querer desaparecer, dejando en mi una ligera sensación de inquietud que me resulta difícil de digerir, casi imposible de tragar, y no obstante la he de sufrir mientras te veo y no me miras, suspirando, sin exhalar el aliento contenido en la boca de mi garganta, sintiendo el ahogo de mi propia voz, la opresión de las palabras que, ya formadas en mi paladar, conjugan las silabas de tu nombre, y sin decir nada aquí he de quedarme callado, en silencio, anhelando decir lo que el miedo no me permite expresar, pretendiendo que puedo restarle importancia a la idea de que puedo alejarme de ti si tan solo me lo propusiera. Pero sólo es una errónea percepción, porque si te olvido al instante ya te extraño, si te extravío te busco para recordarte, y así es como intento mantenerme: lejos de ti y a la vez lo suficientemente cerca, deseando estar solo y a su vez acompañado, creyendo haber podido hallar la manera de definirte tal y como eres en una única palabra, que dulcemente podría, si tú quisieras, susurrarte, dejarla depositada sobre tu oído, permitiéndole resbalarse como una gota de rocío en la mañana, sobre la curva de tu espalda que desnuda, o quizás arropada, se me antoja volver a ver para dejar en cada centímetro de tu piel el reguero de miles de besos que a día de hoy aún no te he podido ofrecer para satisfacer a tu insatisfecha alma que nunca parece entender que de amor por ti muero, amada mía, esperanza de mis sueños. Debo decirte que he de marchar, partir para decir adiós, o quizás hasta pronto, mañana o tal vez pasado, en un mes o tal vez dos oirás de nuevo hablar de mí, porque ahora sin valor me hallo y no sé qué decir, porque hasta la simple idea de tomarte de la mano ya me cuesta imaginar, así que sólo me queda volver sobre mis pasos, acallar a mis temores, silenciar a mis propios demonios e irme de tu lado, aunque desee quedarme hasta que los días se conviertan en años. Sólo por esta vez dejaré que tu imagen se difumine en mi rostro, y aunque sé que no debo llorar, porque es realmente triste y doloroso para mí, permitiré que todas las lágrimas que contuve hasta el día de ayer salgan y se vayan lejos, tan lejos de mí que no las añore ni las recuerde cuando vuelva a evocarte en mi memoria, sabiendo que ahora a quien amas es alguien tan distinto a mí, que sin aire ya me dejas y de tristeza quizás esta noche muera.


Akasha Valentine 2016 © http://www.akashavalentine.com

NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2016 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.

lunes, 2 de mayo de 2016

POEMA LXXXIX - VOLVER. AKASHA VALENTINE.



POEMA LXXXIX - VOLVER. AKASHA VALENTINE. 

Yo quisiera volver a ver mi propio reflejo grabado en tu mirada, pues sin que nadie más lo notara me descubrí a mí mismo siendo consciente de que ya echaba de menos verme donde nadie más podía encontrarme. Y sabiendo que lo sabías, no hice nada por aplacar este gesto egoísta con el que lograría atarte más y más a mi vida. Sí, es verdad, ahora sé que lo sabías, que comprendías y tal vez entendías mejor que nadie mi propia soledad; es por ello que no podía dejarte marchar cuando sabía que necesitabas partir, por lo que mantuve enredada tu mano a la mía, aferrándome a la forma de tus dedos como si botes salvavidas fuesen. Imaginando ser dueño y señor de nuestros propios destinos te mantuve viva en mi memoria, en mis recuerdos, donde nadie más podía volver a verte, ni evocarte, ni recordarte tal y como eras para mí, tan perfecta e ideal que no deseaba rendirme, siendo consciente de que esta sería la última noche en la que podría volver a evocarte en mis sueños. Y ahora que estoy totalmente solo, embriagado por el abandono de las emociones más funestas, me doy cuenta de que no quiero que te vayas, porque sin haber partido ya empiezo a añorar tu desnuda espalda, el contorno que forma la línea de tu cadera en torno a tu figura y la suave presión que ejercen tus senos contra mi cuerpo desnudo, que me hace evocar el deseo, la esperanza de volver a estar contigo para reencontrarme de nuevo con la calidez de tus palabras, que vienen dadas por las forma en la que tus labios se pronuncian.


Lo entiendes, ¿verdad? Porque lo único que quiero es que seas tú quien comprenda realmente cómo me siento, ya que has sido la única persona consciente del enorme peso que debo sobrellevar, pues las emociones que tengo que soportar no son fáciles de transportar. Es por ello por lo que debo obligarme a respirar profundamente, a callar cuando en realidad deseo gritar, a fingir que no me duele cuando lo que realmente deseo es llorar hasta desgastar hasta la última de mis lágrimas. Desearía poner fin de una vez por todas a esta carrera que nunca acaba para poder descansar entre tus brazos. Pero este sueño que es tan fácil de creer resulta ser sólo un efímero deseo que se desvanece al amanecer con la llegada de los primeros rayos del sol. Esta bien decir que tengo miedo, tal vez me apresure pero aún así quiero que seas tú la primera en oír cómo me siento cuando dejo de sentir el tacto de tu piel en mi cuerpo. Estoy fingiendo que vivo, que los días merecen ser alabados como únicas fechas irrepetibles dentro del calendario, pero lo cierto es que no me importan los días, meses o años; salto de un mes a otro, arrancando las hojas del calendario, sin darle importancia al mes de Abril o Mayo, porque ahora sé que estoy totalmente solo, vacío y perdido sin ti. Te desvaneces, ya te alejas, estás tan lejos de mi lado que he dejado de sentirte, y esta asfixiante sensación no me deja ya vivir. Vuelve, sólo quiero volver a verte, a sentirte, a tenerte, donde mis ojos puedan de nuevo reencontrarte, amor.

Akasha Valentine 2016 © http://www.akashavalentine.com


NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2016 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.      

lunes, 7 de diciembre de 2015

POEMA LXXXVIII- NO OLVIDES. AKASHA VALENTINE.

POEMA LXXXVIII- NO OLVIDES. AKASHA VALENTINE. 

No fuimos justos el uno con el otro, y no obstante no quiero hacerte perder el tiempo, por ello seré breve: sólo quiero decirte que quizás debamos volver a intentarlo de nuevo, desde el mismo punto de partida donde lo dejamos. Quizás estaría bien volver a intentarlo de nuevo, retomar el camino donde todo terminó, es allí donde yo te estaré esperándote, con la mirada puesta en la carretera, con las cortinas recogidas entre mis dedos, con el corazón latiendo a mil por hora y con la sensación de ansiedad aún en mis labios, ansiando que la sed que no se apaga en mi boca sea secada por la punta de tus labios. Me quedaré aquí quieta y callada, guardando silencio sin molestar a las moscas que ahora duermen su sueño eterno en el alféizar de la ventana donde tiempo atrás pase tantos días de mi vida esperando que volvieras a casa. Quiero que todo sea igual que antes, donde todo tuvo un inicio y un final, aquí estaré esperando tu llegada. Nada quise que cambiara, pero los años han mellado mi rostro y envejecido mi piel, y ahora los días de ausencia se cuentan en todas las arrugas de mi piel. Me siento cansada, demasiado agotada para fingir que no estoy cansada, pero no obstante no quiero hacerte preocupar, porque aunque mi apariencia cambie mis sentimientos por ti siguen siendo los mismos. Debo darme cuenta de que por mucho que me lleve las manos contra la cabeza nada hará que las preocupaciones desaparezcan, y no debería seguir sosteniendo entre mis dedos agarrotados el pañuelo que con mis propias manos yo te bordé. Y de inmediato dejo resbalar una o dos lágrimas nada más, mientras el fuego calienta el agua de la tetera y el sonido del hervor silencia mis gemidos apenados que con lentitud mueren en el inicio de mi boca. El té ya ha sido servido, y el sabor se apaga en la taza donde ahora me lo bebo, espero, y de nuevo miro por la ventana: el camino no anuncia tu llegada, y el tiempo sigue corriendo mientras los segundos se me resbalan de las manos y se escapan por debajo de la rendija de la puerta. Debería dejar de sentirme tan ansiosa, pero no puedo, no lo consigo porque donde quiera que mire te recuerdo, tu voz y tu risa, tu boca llamándome por mi nombre es lo que más añoro en estos momentos. ¿No te lo he dicho? No me volví a casar, nadie podía ocupar tu puesto, así que con la esperanza de volver a retomar nuestras vidas en el punto donde lo dejamos quiero que vuelvas a mi lado. Sigo esperando tu respuesta, añorando encontrarte en cada habitación en la que dejaste tu huella donde el olvido se instaló para recordarme que aún te sigo queriendo, a pesar de que hace tiempo que ya sé que en tu corazón mis sentimientos por ti ya no viven porque ahora los ocupa otra mujer que no soy yo.

Akasha Valentine 2015 © http://www.akashavalentine.com


NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2015 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.