lunes, 5 de marzo de 2012

POEMA XXIV- VOLVERTE A VER. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXIV- VOLVERTE A VER. AKASHA VALENTINE. 

La tristeza es un sentimiento lleno de melancolía que me recuerda una y otra vez que tu mano no volverá a ser sostenida por la mía. Es la pena que se vuelve ausencia, el exilio de un corazón roto, es la amargura que llena cada día mi copa y emborracha de dolor mis sentimientos. Tu repentina ausencia se ha vuelto una sensación molesta, un sentimiento que podría traducirse como un castigo impuesto por tu alma hacia mi persona. No hay palabras de consuelo en este mundo que puedan ayudarme a enfrentarme a la inminente amenaza que supone un nuevo día en mi vida. No tengo recuerdos suficientes con los que arroparme en mis noches en vela, no soy nada sin ti, y no valgo nada si tú no estás aquí para recordarme cuán importante soy en tu vida. Ojalá las horas que viven en los relojes de mi existencia corrieran de forma apresurada, así siempre tendría una excusa perfecta para no echarte de menos con cada segundo que se escapa de mis manos y no tendría nunca más la pavorosa necesidad de correr en todas direcciones mientras pronuncio tu nombre en mis destrozados labios. Me siento como un inmigrante al que le han robado la patria, soy un testigo mudo del tiempo que compartimos en silencio durante las largas horas que forman los días de verano. No te imaginas lo doloroso que es vivir una vida sin ti, mientras tu joven cuerpo yace dormido en un lecho de tierra del que jamás volverás a levantarte.

Si tuviera el coraje necesario con estas manos imperfectas descorrería la tierra que ahora te sirve como manto, excavaría sin cesar hasta alcanzar tu lecho de madera y con un suave beso cargado de las pasiones más primarias te devolvería a la vida aunque sólo fuera para poder clavar mis ojos en los tuyos y devolverte el alma que un día, sin previo aviso, me dejaste recostada sobre la almohada. Perdóname amor mío, es la añoranza quien habla por mí en estos momentos, el simple hecho de recordarte en mi mente y corazón sirve para empañar mis ojos y nublar de dolor a la razón. Tú pérdida fue un descuido que no supe remediar, y no dejo de culparme porque sé que podría haber hecho algo más por ti si me lo hubiera propuesto. Ojalá pudiera volver la vista atrás y apreciar con más detalle esos bellos momentos que de forma desinteresada me regalaste, esas risas que siempre parecieron estar ahí para mí y que nunca fui capaz de guardar en un lugar seguro de mi mente. Amada mía, sé que esto te puede parecer extraño, pero lamento profundamente no haberte sostenido durante más tiempo entre mis brazos, ni haberte regalado todo el cariño que te mereces. Sé que ya es demasiado tarde para decírtelo, pero quiero que sepas que cuando estaba a tu lado yo podía sentirme libre de cualquier carga emocional, tú sacabas lo mejor de mi persona y ahora que no te tengo a mi lado te puedo decir de forma sincera que no sé qué va a ser de mí.

Akasha Valentine.  http://www.akashavalentine.com/akasha/

NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2012 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.  

lunes, 6 de febrero de 2012

POEMA XXIII- MARCOS VACÍOS. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXIII- MARCOS VACÍOS. AKASHA VALENTINE. 

Pena que en mí habitas, vuela libremente, bate tus alas y busca otro corazón más apenado que el mío para habitar en él, pues mi dolor poco a poco se está apagando como lo haría una hoguera sin leña. Sus manos han vuelto a mí, me aferran con fuerza, me sostienen con delicadeza, mientras mis lágrimas fluyen como torrentes por mis mejillas y mis empañados ojos apenas pueden ver nada. Sin embargo sé que él esta ahí, mirándome sin decirme nada, hablándome con su mirada aunque sus labios estén sellados y no puedan articular palabra alguna. No puedo evitar sonrojarme cuando me mira de esa manera, soy joven e inexperta, y aún así siento que mi vida sin él ya no tendría sentido alguno. Así que retengo en mi memoria su imagen, obligándome a no olvidarle por temor a volver sentir la soledad penetrante dentro de mi imperfecto ser.

Ojalá que sus manos nunca dejaran de acariciar mi piel, pues cada vez que sus dedos surcan el comienzo de mis cabellos siento que estoy más viva que nunca y tengo la terrible necesidad de voltear mi cabeza para mirarle de nuevo aunque él no me este mirando en esos momentos. Sin importar la diferencia de estaciones que nos separan, él no tiene reparo alguno en besar mis vírgenes labios y llevarse consigo mis más humildes sentimientos. No puedo evitar sentirme insegura, pues mi inexperiencia es mi guía y el desconocimiento mi brújula en este nuevo camino que se abre paso a través de la senda del amor. Así que cuando él me habla, yo le creo aunque el desconcierto siembre sus dudas en lo más profundo de mi pecho, pues temo poner en tela de juicio sus palabras y perderle de esta manera para siempre. Y como si una parte de él pudiera leerme el pensamiento, se aferra a mi mano y me desgasta la piel hasta sellar sus palabras con besos inapropiados en las zonas más erógenas de mi piel.

Si me ruborizo él sonríe, si protesto él continúa, y si el desconcierto siembra desasosiego en mi corazón, él no duda en aplastar con una simple mano las dudas que acunan a mis sentimientos y las aterran con palabras nunca dichas por sus labios. Y es entonces cuando me mira y sé que puedo morir en el interior de sus pupilas, pues en ellas hallaré la paz que tanto anheló, el paraíso prohibido para los corazones desdichados. Como si fuera un maravilloso sueño del que no quieres nunca despertar, mis ojos permanecen cerrados, mis manos aferradas a él y mis brazos anclados a su cuerpo, mientras su imagen inmaculada y perfecta me somete a infinitas torturas de amor. No puedo pronunciar su nombre en mitad de la noche y esperar que nada suceda, pues cada vez que pienso en él un calor interno me quema todo el cuerpo hasta hacerme enloquecer. Y le ruego al viento que se lleve mis súplicas y le traiga de vuelta antes del amanecer para yacer conmigo en un lecho de rosas blancas tan puras como la inocencia que aún vive en el interior de mi ser. Somos almas únicas, unidas por cadenas irrompibles, oprimidas por sentimientos asfixiantes y necesarios. Somos una pareja destinada a estar junta por toda la eternidad aunque este acto de amor nos cueste la vida.

Tiempo, señor del conocimiento y de la sabiduría, ten paciencia con nosotros, pues aún estamos descubriendo la fuerza que tienen las palabras en el alma de la persona amada. Basta con una simple mirada para saber lo que desea la otra persona, y sólo necesitamos un beso para acabar fatigados en esta batalla diaria. Qué poderoso es el amor, es como un arma de doble filo, siempre caminaremos de la mano temerosos de herirnos o de volvernos locos, y sin embargo, a pesar de todo, no puedo imaginarme un día sin él, una tarde tranquila sin sus brazos rodeándome el cuerpo. No me pidas que intente creer que puedo existir sin su presencia, simplemente mi vida sin él no tendría sentido alguno. Así que dejanos habitar en un mundo donde las horas no corran en nuestra contra, donde los sentimientos vivan en paz y nuestros brazos estén unidos para toda la eternidad.

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jueves, 2 de febrero de 2012

EL POEMA MÁS LEÍDO DEL MES DE ENERO.

El poema más leído durante el mes de Enero fue "Mi bella muñeca", el cual también ocupa el primer puesto entre los más populares. Por si hay algún lector que aún no lo ha leído o bien alguno tiene ganas de volver a recordarlo vuelvo a adjuntarlo en esta entrada.



POEMA XVI- MI BELLA MUÑECA. AKASHA VALENTINE. 

Mis brazos inmóviles están siendo sujetos por cuerdas invisibles que son manejadas al antojo del destino. Los recuerdos que un día creí que eran míos resultaron ser un engaño, tan sólo habían sido implantandos por otra persona en una memoria vacía que se encuentra ubicada en el interior de mi cabeza. El calor que deseé tener nunca me fue otorgado, por lo que aprendí a crecer sin saber qué significaba ser amado por alguien. Anhelé con todas mis fuerzas sentir el abrazo de tus brazos, pero una vez más aquel deseo se convirtió en un sueño imposible para mi persona. Y una vez más el destino volvió a mover los hilos con sus grandes y desgastados dedos a los que yo estaba unida. Sentí un dolor terrible en el pecho, pues era consciente de que estaba dejando escapar al tiempo entre mis frágiles dedos de plástico. Con temor tuve que alzar la vista y mirar a través de mis pequeños ojos de cristal cómo tu cuerpo iba cambiando poco a poco hasta convertirte en quien eres ahora. La edad de la inocencia fue abandonada a su suerte para dejar paso a la de la madurez. Qué trágica es la necesidad de sentirme de nuevo apreciada por tu corazón, valorada por tu alma y amada por tu ser. Quiero volver a ser la muñeca que fui, aquella por la que llorabas cuando no me sostenías entre tus dedos, esa muñeca por la que sentías tal devoción que cuando no estaba a tu lado lograbas ahogarte en tu propio llanto. No dejes que la soledad ronde mi pequeño cuerpo, no permitas que estas palabras silenciosas se pierdan en el olvido, amada dueña, no quiero convertirme en un despojo antes de tiempo. Sé que resulta difícil no volverme la espalda pues al fin y la cabo nada puedo hacer o decir para animarte a que te quedes a mi lado, soy consciente de que no sabes cómo es mi vida, y que posiblemente yo sé mucho menos de la tuya, pero desde que estoy a tu lado me he dado cuenta de que quiero conocerte un poco más con el fin de echarte de menos el día en el que digas adiós para siempre.

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¿Cual será el más leído del mes de Febrero? Estoy deseando averiguarlo. Nos vemos el próximo mes, hasta entonces reciban un cordial saludo. 


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POEMA XXII- LA MÁSCARA DE LA LOCURA. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXI- LA MÁSCARA DE LA LOCURA. AKASHA VALENTINE. 

Perdóname, amado mío, pues nunca fue mi intención mostrarte esta imagen tan derrotada de mi alma, y sin embargo ya me ves, aquí estoy, tendida en un suelo de baldosas blancas esperando a que las horas dejen de ser tan angustiosas y los segundos sean cómplices de este mal que me azota sin descanso. Arropada por la desesperación clavo mis manos contra mis brazos y hundo mi rostro contra la tela que cubre mi antebrazo para no dejar que las lágrimas que inundan mis ojos empañen este suelo tan frío y desgastado. Me gustaría sentir una simple brisa de alivio, un golpe suave de viento que sea capaz de acariciar estos cabellos revueltos por el tiempo y sin embargo carezco de sueños para poder imaginar que una mano invisible surca con suma suavidad el comienzo de mi cabeza y arrastra sus dedos a través de mis cabellos aliviando este dolor que poco a poco logra consumirme hasta dejarme sin aliento.

Si tuviera la fortaleza necesaria para poder imaginarte te ataría a mi mente de forma eterna para que de esta forma siempre pudieras estar conmigo sin importar el lugar en el que estuviera. Puede que a este tipo de pensamientos lo llamen locura, pero nadie sabe lo desesperada y vacía que me siento cada vez que vez que pienso que estás lejos de mí, en un lugar donde ya no puedo alcanzarte, en un mundo al que ni tan siquiera sé si podre ir. Ojalá alguien llenara el vacío que inunda mi pecho y ahoga mi corazón, ojalá nunca tuviera tantas ganas de llorar, pero lamentablemente ni tan siquiera yo tengo la fuerza necesaria para crear una máscara con la que salir al mundo y enfrentarme a mis propios demonios. Así que una vez más recurro a mi propia locura para crearte en mi mundo de fantasía, un lugar donde puedo imaginarte regresando a mi lado mientras yo espero ser amada de la misma manera en que lo hacías cuando aún vivías. Creo que nadie mejor que yo comprende lo que significa vivir en un mundo donde las alucinaciones son más reales que la vida misma, de alguna manera me siento segura cuando te veo con estos ojos inseguros de si mismos.

Y aunque deseo con todas mis fuerzas volver a sentirme protegida entre tus brazos, sé que eso nunca más volverá a suceder, así que, amor mío, te ruego que hagas posible por ayudarme, no quiero seguir pensando que la vida tiene algún sentido, a mi ya no me queda nada por lo que luchar, así que a lo único a lo que puedo aferrarme es a la locura transitoria que gobierna con sutileza mi mente destrozada por la tragedia. No sabes lo sola que me siento, la necesidad que tengo de volver a sentirme viva en tu mirada, y sin embargo ¿qué me queda ya? Nada salvo los recuerdos de un pasado que no volverá y el deseo de estar cada vez más loca para poder volver a verte aunque solo sea a través de una mente ya perturbada.

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viernes, 27 de enero de 2012

POEMA XXI- CÁLIDA LUZ. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXI- CÁLIDA LUZ. AKASHA VALENTINE. 

Hundido en la desesperación arraigo las puntas de mis dedos en la tierra con el único fin de anclar mi mano a este lugar. Mi joven cuerpo, apaleado por las circunstancias de la vida, comienza a sentirse cada más cansado así que me suplica en silencio que me quedé aquí tendido esperando a que las horas dejen de ser tan poderosas y se conviertan en simples segundos carentes de significado alguno. El silencio que ahora mismo es el rey de este pequeño habitáculo en el que habito no tiene predilección por los colores cálidos, en su lugar las paredes están teñidas de tonos fríos, sombríos, y sobre mi cabeza se alza un techo de cristal por el cual puedo ver a la blanca nieve cubrir con premura la única ventana que tengo y que a su vez me pone en contacto con el mundo exterior.

Tu imagen espectral vuelve a mi lado en el mismo instante en que mis párpados caen y me quedo aislado en un mundo donde la fantasía es representada con imágenes y sonidos mientras individuos como yo sueñan con echar raíces en este mundo tan perfecto y a su vez tan efímero. No puedo soportar por más tiempo a las incesantes sombras de mi pasado, las cuales se aferran con desesperación a mi cuerpo intentando hallar un escondrijo en mi corazón para quedarse allí de forma perpetua hasta el final de mis días. Sin embargo tengo tanto miedo de estar solo que sin darme cuenta acabo por tambalearme en mitad de la oscuridad intentando encontrar una mano amiga a la que aferrarme con fuerza, aunque para ello tenga que aliarme con el mismo diablo.

Nadie comprende mejor que yo lo que significa estar solo, y aún así la gente común y corriente busca con desesperación a mi enemiga natural la soledad a la que yo tanto temo y esta idea me hace preguntarme: ¿Qué buscamos en realidad cuando lo que tenemos no nos satisface y a su vez anhelamos otros sueños que posiblemente nunca llegarán a cumplirse? Siempre me encuentro vagando de un lado para otro sin rumbo fijo y sin destino alguno ¿acaso no he sido ya suficiente peregrino de esta pena tan embaucadora y a su vez tan irresponsable con los sentimientos humanos? ¿Qué será de mí cuando el mundo se olvide de mi nombre, de mi rostro y de mis palabras? Ya nada me queda salvo estas paupérrimas sílabas escritas con la sangre de mis propias venas y los recuerdos que un día juré que no abandonaría hasta el mismo instante en el que la locura hiciera su última jugada.

Los locos soñadores como yo no somos nada, salvo simples marionetas de las musas, a las cuales entretenemos con nuestras obras, mientras ellas se ríen de nosotros a medida que buscamos con desesperación la perfección que sabemos que nunca llegará aunque les entreguemos de forma voluntaria una vida consagrada al arte. Esta pena que me deja tan abatido ha comenzado a desgastarme hasta el punto de volverme loco, hace mucho tiempo que perdí la cálida luz del camino de la razón y la sabiduría y ahora me consagro a estas letras cuyo significado se perderá en los anales del tiempo mientras mi alma vaga en un mundo donde las sombras reinan con ilustre belleza sobre mi despechado corazón.


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martes, 24 de enero de 2012

POEMA XX- CUANDO NADIE MÁS NOS RECUERDE. AKASHA VALENTINE.




POEMA XX- CUANDO NADIE MÁS NOS RECUERDE. AKASHA VALENTINE. 

Hundo las puntas de mis dedos entre mis cabellos y oculto a mis ojos la visión de un mundo que parece estar destinado a la crueldad. Los pensamientos que nacen en mi mente de los sueños aún por llegar bombardean al razonamiento hasta dejarlo exhausto y así es como me encuentro en estos momentos, derrotado ante la idea de irme y dejar tu mano atrás como si ésta no me importara. Consumido por este dolor que me ahoga hasta dejarme sin aliento y que a su vez me invita a derrumbarme en cualquier lugar sin importar la imagen que pueda estar dando de mí, en lo único en lo que puedo pensar en estos momentos es en la idea de qué será de nosotros cuando ya nadie más esté aquí para recordarnos. No espero que las personas que me rodean puedan entender estas palabras, con que sepas que están destinadas sólo para ti ya me basta, pues cuando tu bello rostro se posa delante de mi cara es como si el sol brillara sólo para mí, iluminando el camino de vuelta al hogar, de regreso a tu corazón.



Perdóname si alguna vez con mis simples gestos pude llegar a herirte, créeme que nunca fue mi voluntad la que me obligó a hacerlo, así que achaco este tipo de descuido a la inmadurez que gobierna con desasosiego mi inexperto corazón. Ojalá fuéramos señores de nuestro tiempo, seres capaces de retener entre nuestros dedos los recuerdos más brillantes y hermosos jamás vividos, para que de esta manera siempre estuvieran en nuestra memoria, sin ser olvidados en algún cajón de algún viejo armario. Quiero pensar que en el mismo instante en el que la vida esté a punto de escaparse de mis manos pueda volver la vista atrás y no arrepentirme de nada. Pues cada paso que he ido dando a lo largo de todo este tiempo habrá sido para estar más cerca de ti. Te sorprenderías si te dijera que aún tiemblo como un chiquillo cuando mis ojos se posan sobre tu cuerpo, mientras intento por todos los medios aparentar que nada me importa salvo tu presencia. Quizás aún no lo sepas o por descuido mío nunca te lo haya dicho, pero aún me sigo emocionando como el primer día cuando tus labios tocan los míos y sin pensarlo dejas sobre mi boca los más dulces besos que nunca hubiera llegado a imaginar que fueran a ser míos.


No quiero pensar en nadie más, mi corazón sólo te pertenece a ti, eres la única dueña de mi vida y la razón por la que mi vida tiene algún sentido. Ojalá nunca llegara el amanecer, para que de esta forma siempre pudiéramos estar ocultos al mundo tú y yo, siempre en el interior de nuestro lecho, bajo un manto de sábanas blancas cuyo olor sería el dulce aroma de nuestra piel. Estoy convencido que nunca habría tiempo para las palabras porque los gestos ya nos ocuparían gran parte de las horas que forman el anochecer. Pero lamentablemente la realidad siempre estaría ahí para despertarnos, recordarnos que nuestro tiempo es limitado y que depende de nosotros el saber aprovechar cada segundo de nuestra vida en hacer aquello que creemos necesario para seguir avanzando. Ojalá la muerte se apiade de nosotros, es lo único que deseo en estos momentos, porque temo el día en que tengamos que abrir los ojos y enfrentarnos a la cruda realidad que nos espera. No puedo imaginarme un solo día sin tu presencia, y sin embargo ya estamos destinados a perdernos el uno al otro con cada segundo que corre sin piedad a través del reloj de nuestra propia vida.

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domingo, 22 de enero de 2012

POEMA XIX- UN HOGAR PARA MI CORAZÓN DOLORIDO. AKASHA VALENTINE.




POEMA XIX- UN HOGAR PARA MI CORAZÓN DOLORIDO. AKASHA VALENTINE. 

Qué pesados parecen estos párpados que caen sobre mis ojos cerrándome la visión a un mundo donde la oscuridad es capaz de engullir toda la belleza que me rodea. Me gustaría tanto arropar las heridas de mi alma que imagino que sostengo entre mis dedos las más bellas telas con las que el hombre jamás ha podido soñar. La textura invisible se vuelve real en un mundo donde los sueños viven con las esperanzas y el dolor sólo es una palabra que no tiene ni fuerza ni armas. Sin embargo, no puedo esbozar una amplia sonrisa en mis labios pues el día en que tu mano dejo de coger la mía supe que ya no sería capaz de volver a descubrir el modo de ser feliz.



No hay exilio posible ni hogar al que pueda enviar a mi dolorido corazón con el fin de no padecer más este tormento que me tortura sin descanso. Así que lo único que puedo hacer en aferrarme a la ventana donde solías estar tú viendo pasar los días como si de segundos se tratasen mientras mi cabeza trabaja sin descanso intentando hallar la respuesta a la pregunta que de forma incesante rondaba tu cabeza. Sé que nunca fui demasiado fuerte, que con cada palabra malintencionada me derrumbaba ante tus pies, pero mi amor por ti hubiera sido capaz de descender al mismo infierno con tal de atarte a mis manos de forma eterna.



No puedo soportar la idea de no sentir la indiferencia de tus ojos, esa mirada esquiva que tanto odiaba y a su vez tanto necesitaba. Si pudiera hallar la forma de empujarte de nuevo a mi vida, créeme que lo haría aunque tuviera que condenarte a un mundo donde la oscuridad es tan poderosa que la única salida es la muerte del alma. Qué injusto es el mundo que nos rodea, cuando más necesitaba estar a tu lado más me presionabas para intentar desaparecer de mi vida. Ahora que rememoro con sumo cuidado cada recuerdo que formé contigo me doy cuenta de que nuestras manos no estaban hechas para estar unidas para toda la eternidad.

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