jueves, 17 de mayo de 2012

POEMA XXVIII- SABOR DE AMANTE. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXVIII- SABOR DE AMANTE. AKASHA VALENTINE. 

El suave y dulce aroma de tu piel baila de forma seductora con el viento que ahora mora en esta habitación llena de personas. Brazos desnudos, cuerpos cubiertos de telas escotadas decoran las siluetas de mujeres preciosas y, sin embargo, mis ojos no pueden apartar la mirada de la escultural forma que me muestra tu espalda semidesnuda. Saboreo con lentitud el dulce olor de tu perfume, mientras dejo que mis deseos más fogosos ahoguen su sed en tu copa llena de licor. Húmedas gotas transparentes ansiosas de tocar tus labios resbalan sin remedio por la imponente figura que marca tu copa de cristal, entretanto mis impetuosos ojos las contemplan con detalle mientras éstas resbalan ansiosas por los bordes anhelando saborear una minúscula parte de los cantos carnosos que forman tus labios. Hablo al viento y cargo a la brisa que me rodea con palabras inseguras cuyo significado siempre tiene nombre de mujer. Tengo miedo a ser rechazado, y puede que a ser negado por tus labios, incluso me atrevería a decir ignorado por tus ojos cuyo color es tan intenso que cuando los contemplo me quedo sin aliento y olvido las formas que tienen las palabras. Sin darme cuenta enmudezco de golpe y mis débiles piernas se anclan al suelo que me sostiene para no caer de forma inminente rendido ante tu impresionante figura.



No quiero quedarme aquí quieto por más tiempo, esperando a que los segundos me concedan el espacio que necesito para armarme de valor y nadar hasta alcanzar la roca en la que habitan los sueños. Temo a la inseguridad, pero lo que más miedo me da es convertirme en la sombra de tu silueta, la figura que siempre te observa desde la lejanía y cuyos sentimientos crecen cada día un poco más en el interior de mi pecho hasta dejarme sin aliento. Sé que nunca encuentro el momento oportuno, las palabras necesarias, el argumento perfecto o la escena adecuada, pero es que cuando mis ojos se posan en ti, olvido todo cuanto he aprendido sobre el amor y me echo a temblar pensando en lo ridículo que debo de parecer, pues ante mí se alza la figura de una diosa llamada deseo cuyas cuerdas manejan a su antojo a este humilde corazón llamado anhelo. Tan delicada y tan preciada, eres todo cuando quiero en esta vida, no me importa nada, e ignoro a aquellas voces que me animan a abandonar este barco que viaja a la deriva en un mar de locura, demencia y paranoia. Sé que ellos no pueden entenderme, y yo no voy a malgastar esta corta vida para hacerles entender el embrujo que tienen tus palabras cuando de refilón me nombras en una conversación, aunque después no tengas nada más que añadir sobre mi persona.



Ojalá pudiera acercarme hasta ti sin miedo alguno con el único fin de poder anclar estas hermosas palabras en tus oídos. Si tuviera la capacidad de regalarte algo mágico y hermoso créeme que estas manos te construirían un palacio en la tierra al que llamaría paraíso. Si supieras cuanto significas en mi vida nunca más te sentirías sola o abandonada, porque cada minuto de tu preciada vida estarías ocupada encajando las miles de piezas que forman mi existencia, la cual te entrego de forma voluntaria para que hagas con ella lo que quieras. Si me aceptaras aunque solo fuera durante una milésima de segundo en tu vida no me importaría morir después, porque ya habría cumplido el sueño más grande de mi vida el de ser una figura visible en tus ojos. ¡Oh, Dios mío! ¿Cómo puedo ser tan afortunado? Pues he conocido algo más grande que la vida: la existencia del amor en mi pecho, la elocuencia de los sentimientos, la importancia del cariño, la razón por la que existe la ternura o la pasión entre los hombres y las mujeres. Soy una persona tan afortunada que incluso tiemblo de emoción cuando imagino que estas palabras acabarán surcando tu boca y en tus ojos brillarán unas lágrimas cuyo destino final llenará mi corazón de sentimientos contradictorios pero valorados de igual forma. Date prisa, mi amor, no te detengas. El amor está a un solo paso y en mi humilde corazón ya he bordado tu nombre con letras de oro cuyo resplandor brillará para siempre en la eternidad.

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lunes, 7 de mayo de 2012

POEMA XXVII- SIEMPRE A MI LADO. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXVII- SIEMPRE A MI LADO. AKASHA VALENTINE. 

Este enorme peso que ahora habita en mi interior se hace cada vez más insoportable, y por eso te digo adiós con las manos hundidas en los bolsillos, con los ojos llenos de lágrimas, con las piernas sin fuerzas y con los pies sujetándose con firmeza en el suelo. Te digo una vez más adiós. Con la mirada llena de nostalgia, con las palabras ancladas en mi garganta, pongo punto y final a esta relación que nos ha arrastrado a un mundo donde la decadencia tiene su propia debilidad, a un espacio donde los sueños ahogan sus penas en alcohol y la verdad no siempre es la solución a todos los problemas. Si aún conservas algo de este amor ya caducado te ruego que no mires atrás para añorar tiempos mejores, tan sólo quiero que cierres los ojos para siempre con candados resistentes a la tediosa necesidad de tener esperanza y que sigas adelante por ti mismo sin esperarme.

No malgastaré más mi tiempo en caminar por senderos llenos de oscuridad intentando hallar la forma de encontrar la luz que me guíe hasta tu corazón. Te juro por el amor que un día te tuve que no me aferraré a vagas esperanzas guardadas en el cajón del olvido, ni me asomaré a la ventana que guarda tu alma para perderme en el color de tus ojos las noches en las que el sueño se convierta en un continuo ir y venir de imágenes dolorosas que me recuerden sin cesar que tus brazos no volverán a rodearme y tus manos no se aferraran con fuerza a las mías hasta que los huesos comiencen a dolernos. Tengo la extraña sensación de haberme olvidado de cómo se vivía antes de que tú llegaras a mi vida, y ahora que tengo todo el tiempo del mundo para dedicárselo en exclusiva a mi persona siento que las horas se vuelven demasiado pesadas y los minutos son como sogas cuyas manos las forman únicamente los segundos y todo ello en conjunto forma un único ser que me impide respirar de forma acompasada.

No malgastes tus lágrimas en llorar por un amor que está abocado al fracaso absoluto, ahórrate las palabras que lo único que harán sera hacernos más daño. Te ruego que no pelees hasta quedarte sin aliento por el amor de mi alma, porque este corazón que deseas poseer ya no merece la pena y mucho menos se merece estar protegido por tus propias manos. Sé de primera mano que añoras las noches en las que la luna brillaba solamente para nosotros. Ahora puedo confesarte sin miedo a perderte que nunca fue así, la luna no es esclava de nadie y mucho menos de las manos de aquellos que intentan atraerla para regalársela a la persona a la que aman. Vete tranquilo, la vida que un día deseamos compartir ahora ya se ha hecho pedazos y surca los cielos sin ataduras ni miedos. Deja que este amor que nunca fue comprendido por mis sentimientos yazca en una tumba sin nombre, mientras me repito sin cesar qué dulce sería la muerte cuando ya no tienes nada que perder.

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domingo, 29 de abril de 2012

POEMA XXVI- TE SEGUIRÉ ESPERANDO. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXVI- TE SEGUIRÉ ESPERANDO. AKASHA VALENTINE. 

Mi desgastado cuerpo ha sucumbido al dolor y la pena que nunca creí padecer. Ha cubierto con sus delgadas manos mi corazón con un manto tan negro como el cielo que surca nuestras cabezas cuando la luna atraviesa el cielo. Los pocos recuerdos que tengo de tu persona ahora se ahogan en un mar llamado tristeza y las dulces promesas que un día creí no olvidar han comenzado a desvanecerse lentamente hasta convertirse en simples fotografías ajadas que decoran viejos marcos carcomidos por el tiempo. Siento que mi propia alma se derrumba en mil pedazos cada vez que navego sin rumbo fijo en un océano llamado pasado, pero la desdicha me incita a volver una y otra vez para alcanzar la isla en la que tu alma se ancló de forma permanente. Ojalá pudiera volver a ver tu rostro, aunque solamente fuera durante una milésima de segundo, pues grabaría esa imagen a fuego en mi corazón con el único fin de crear en mi pecho una cicatriz que me impidiera olvidarte con el paso del tiempo.

Aunque puede que ya lo sepas me gustaría decírtelo de todas maneras: te seguiré esperando, aquí sentada en nuestro banco favorito. No importan los días, meses o años que tenga que pasar aquí sentada, yo me mantendré inmóvil aunque las inclemencias del tiempo me inviten a marcharme. Te seguiré esperando aunque la muerte insista en que debo de irme con ella. Puede que la locura hable por mí en estos momentos, pero tengo miedo de enfrentarme a la idea de imaginarte vagando por este mundo completamente solo y perdido, sin una mano amiga a la que aferrarte, sin mi corazón para guiarte. No sabes cuanto añoro los momentos en los que no hacían falta las palabras, y los silencios se llenaban con besos cubiertos de amor que me ayudaban a superar cualquier dolor. Ahora que no te tengo extraño con todo mi ser el tacto de tus manos sobre mi piel, la manera en la que me arropabas con tus palabras, y la facilidad con la que me consolabas. Quiero volver a verte, pero sé que me es imposible alcanzarte, pues ahora tu alma vive en un lugar mejor, donde ya no existe el dolor o la pena, y aunque me duela aceptarlo sé que ahora moras en un lugar donde la paz y la felicidad son eternas y no simples momentos difíciles de alcanzar y mucho más de atesorar.

Amor mío, no dejes de contemplarme y de protegerme de todo mal, aunque ahora no estemos juntos quiero sentirme segura aunque sólo sea durante un breve instante. No me importa vivir o morir en estos momentos, lo que de verdad me aterra es enfrentarme a la idea de que nuestros caminos no vuelvan a cruzarse jamás. Siento que me derrumbo con estos pensamientos cargados de pena, y que los sueños en los que tu vuelves a mi lado son simples anhelos creados por un corazón fragmentando en mil pedazos, pero aún así me gusta tenerlos durante cada noche para encontrar el valor suficiente de seguir adelante por mí misma. Sé que aún me sigues amando, porque yo te sigo amando a ti, y este amor que un día nos unió no puede desaparecer con la muerte, así que date prisa en hallar la manera de volver a mi lado para estar juntos para toda la eternidad. Yo te seguiré esperando en este viejo y desgastado banco donde un día me juraste amor eterno y yo te entregué mi inocente alma a cambio de un corazón en el que poder habitar de forma eterna.

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jueves, 29 de marzo de 2012

POEMA XXV- UN ÚLTIMO BESO. AKASHA VALENTINE.




POEMA XXV- UN ÚLTIMO BESO. AKASHA VALENTINE. 

Duerme tranquila, amada mía, el mañana aún tardará en llegar y las horas que habitan en este pequeño espacio que compartimos han comenzado a desvanecerse lentamente como si ya no quisieran estar de nuestra parte. Mis pensamientos más optimistas han alzado el vuelo y se han ido volando lejos de aquí. Ojalá pudiéramos estar siempre juntos, pero cuanto más medito esa idea en el interior de mi cabeza, más caigo en la cuenta de que los sueños que anhelo no se podrán hacer realidad. Así que lo único que me queda por hacer es crear un mundo de fantasía donde tú y yo podamos vivir de forma eterna.

Siempre juntos, nos deleitaríamos con las miradas del otro, tiñendo a nuestras mejillas de colores rojizos, mientras el sonido de nuestros corazones latiendo al unísono sería capaz de crear las más hermosas armonías jamás compuestas por el hombre. Quisiera poder regalarte todo esto y mucho más, silencios donde sobran las palabras, voces sin sonidos, vocablos cuya fuerza fuera tan intensa que incluso su significado haría temblar hasta los cimientos de cualquier reino lejano. Amor mío, si tan sólo te pudiera regalar una pequeña parte de este sueño qué feliz sería.

Me pasaría las horas muertas surcando cada centímetro de tu piel para que cuando cerrase los ojos pudiera imaginarte tal y como eres en mi mente sin necesidad de abrirlos para saber que sigues estando a mi lado. Le rogaría al comienzo de tu boca que me diera la oportunidad de saborear tus labios siempre que quisiera, y en ellos grabaría el calor de mi piel, el dolor de mi alma, el sabor de mi propia boca para que nunca tuvieras la necesidad de ir en busca de otros labios que no fueran los míos. Amada mía, ¿es acaso la locura quien habla por mí en estos versos, o es la nostalgia y el miedo a perderte quienes evocan estas tristes palabras cargadas de melancolía? Ni tan si quiera soy capaz de responder a una simple pregunta formulada por una mente tan confusa como la mía.

Mi amor, no quiero ver nunca más en tus ojos la triste expresión que muestra la desesperación, el miedo, o el terror ante la idea de perderme, pues nunca te dejaré sola, así que tranquila, ven a refugiarte entre mis brazos, deja que mis manos te mezan con dulzura, y encuentra el consuelo necesario para seguir adelante a través de mi rostro, pálido y tranquilo, sosegado y brillante como un día de primavera. Yo seré siempre tu mástil, las velas de tu navío, las olas que mecerán con suavidad tu barco, y mi corazón será la tierra prometida. No importan los días, los meses o los años, tú siempre serás la mujer mi vida, el sueño que anhelo alcanzar cada vez que el día despunta en el cielo.

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lunes, 5 de marzo de 2012

POEMA XXIV- VOLVERTE A VER. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXIV- VOLVERTE A VER. AKASHA VALENTINE. 

La tristeza es un sentimiento lleno de melancolía que me recuerda una y otra vez que tu mano no volverá a ser sostenida por la mía. Es la pena que se vuelve ausencia, el exilio de un corazón roto, es la amargura que llena cada día mi copa y emborracha de dolor mis sentimientos. Tu repentina ausencia se ha vuelto una sensación molesta, un sentimiento que podría traducirse como un castigo impuesto por tu alma hacia mi persona. No hay palabras de consuelo en este mundo que puedan ayudarme a enfrentarme a la inminente amenaza que supone un nuevo día en mi vida. No tengo recuerdos suficientes con los que arroparme en mis noches en vela, no soy nada sin ti, y no valgo nada si tú no estás aquí para recordarme cuán importante soy en tu vida. Ojalá las horas que viven en los relojes de mi existencia corrieran de forma apresurada, así siempre tendría una excusa perfecta para no echarte de menos con cada segundo que se escapa de mis manos y no tendría nunca más la pavorosa necesidad de correr en todas direcciones mientras pronuncio tu nombre en mis destrozados labios. Me siento como un inmigrante al que le han robado la patria, soy un testigo mudo del tiempo que compartimos en silencio durante las largas horas que forman los días de verano. No te imaginas lo doloroso que es vivir una vida sin ti, mientras tu joven cuerpo yace dormido en un lecho de tierra del que jamás volverás a levantarte.

Si tuviera el coraje necesario con estas manos imperfectas descorrería la tierra que ahora te sirve como manto, excavaría sin cesar hasta alcanzar tu lecho de madera y con un suave beso cargado de las pasiones más primarias te devolvería a la vida aunque sólo fuera para poder clavar mis ojos en los tuyos y devolverte el alma que un día, sin previo aviso, me dejaste recostada sobre la almohada. Perdóname amor mío, es la añoranza quien habla por mí en estos momentos, el simple hecho de recordarte en mi mente y corazón sirve para empañar mis ojos y nublar de dolor a la razón. Tú pérdida fue un descuido que no supe remediar, y no dejo de culparme porque sé que podría haber hecho algo más por ti si me lo hubiera propuesto. Ojalá pudiera volver la vista atrás y apreciar con más detalle esos bellos momentos que de forma desinteresada me regalaste, esas risas que siempre parecieron estar ahí para mí y que nunca fui capaz de guardar en un lugar seguro de mi mente. Amada mía, sé que esto te puede parecer extraño, pero lamento profundamente no haberte sostenido durante más tiempo entre mis brazos, ni haberte regalado todo el cariño que te mereces. Sé que ya es demasiado tarde para decírtelo, pero quiero que sepas que cuando estaba a tu lado yo podía sentirme libre de cualquier carga emocional, tú sacabas lo mejor de mi persona y ahora que no te tengo a mi lado te puedo decir de forma sincera que no sé qué va a ser de mí.

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lunes, 6 de febrero de 2012

POEMA XXIII- MARCOS VACÍOS. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXIII- MARCOS VACÍOS. AKASHA VALENTINE. 

Pena que en mí habitas, vuela libremente, bate tus alas y busca otro corazón más apenado que el mío para habitar en él, pues mi dolor poco a poco se está apagando como lo haría una hoguera sin leña. Sus manos han vuelto a mí, me aferran con fuerza, me sostienen con delicadeza, mientras mis lágrimas fluyen como torrentes por mis mejillas y mis empañados ojos apenas pueden ver nada. Sin embargo sé que él esta ahí, mirándome sin decirme nada, hablándome con su mirada aunque sus labios estén sellados y no puedan articular palabra alguna. No puedo evitar sonrojarme cuando me mira de esa manera, soy joven e inexperta, y aún así siento que mi vida sin él ya no tendría sentido alguno. Así que retengo en mi memoria su imagen, obligándome a no olvidarle por temor a volver sentir la soledad penetrante dentro de mi imperfecto ser.

Ojalá que sus manos nunca dejaran de acariciar mi piel, pues cada vez que sus dedos surcan el comienzo de mis cabellos siento que estoy más viva que nunca y tengo la terrible necesidad de voltear mi cabeza para mirarle de nuevo aunque él no me este mirando en esos momentos. Sin importar la diferencia de estaciones que nos separan, él no tiene reparo alguno en besar mis vírgenes labios y llevarse consigo mis más humildes sentimientos. No puedo evitar sentirme insegura, pues mi inexperiencia es mi guía y el desconocimiento mi brújula en este nuevo camino que se abre paso a través de la senda del amor. Así que cuando él me habla, yo le creo aunque el desconcierto siembre sus dudas en lo más profundo de mi pecho, pues temo poner en tela de juicio sus palabras y perderle de esta manera para siempre. Y como si una parte de él pudiera leerme el pensamiento, se aferra a mi mano y me desgasta la piel hasta sellar sus palabras con besos inapropiados en las zonas más erógenas de mi piel.

Si me ruborizo él sonríe, si protesto él continúa, y si el desconcierto siembra desasosiego en mi corazón, él no duda en aplastar con una simple mano las dudas que acunan a mis sentimientos y las aterran con palabras nunca dichas por sus labios. Y es entonces cuando me mira y sé que puedo morir en el interior de sus pupilas, pues en ellas hallaré la paz que tanto anheló, el paraíso prohibido para los corazones desdichados. Como si fuera un maravilloso sueño del que no quieres nunca despertar, mis ojos permanecen cerrados, mis manos aferradas a él y mis brazos anclados a su cuerpo, mientras su imagen inmaculada y perfecta me somete a infinitas torturas de amor. No puedo pronunciar su nombre en mitad de la noche y esperar que nada suceda, pues cada vez que pienso en él un calor interno me quema todo el cuerpo hasta hacerme enloquecer. Y le ruego al viento que se lleve mis súplicas y le traiga de vuelta antes del amanecer para yacer conmigo en un lecho de rosas blancas tan puras como la inocencia que aún vive en el interior de mi ser. Somos almas únicas, unidas por cadenas irrompibles, oprimidas por sentimientos asfixiantes y necesarios. Somos una pareja destinada a estar junta por toda la eternidad aunque este acto de amor nos cueste la vida.

Tiempo, señor del conocimiento y de la sabiduría, ten paciencia con nosotros, pues aún estamos descubriendo la fuerza que tienen las palabras en el alma de la persona amada. Basta con una simple mirada para saber lo que desea la otra persona, y sólo necesitamos un beso para acabar fatigados en esta batalla diaria. Qué poderoso es el amor, es como un arma de doble filo, siempre caminaremos de la mano temerosos de herirnos o de volvernos locos, y sin embargo, a pesar de todo, no puedo imaginarme un día sin él, una tarde tranquila sin sus brazos rodeándome el cuerpo. No me pidas que intente creer que puedo existir sin su presencia, simplemente mi vida sin él no tendría sentido alguno. Así que dejanos habitar en un mundo donde las horas no corran en nuestra contra, donde los sentimientos vivan en paz y nuestros brazos estén unidos para toda la eternidad.

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jueves, 2 de febrero de 2012

EL POEMA MÁS LEÍDO DEL MES DE ENERO.

El poema más leído durante el mes de Enero fue "Mi bella muñeca", el cual también ocupa el primer puesto entre los más populares. Por si hay algún lector que aún no lo ha leído o bien alguno tiene ganas de volver a recordarlo vuelvo a adjuntarlo en esta entrada.



POEMA XVI- MI BELLA MUÑECA. AKASHA VALENTINE. 

Mis brazos inmóviles están siendo sujetos por cuerdas invisibles que son manejadas al antojo del destino. Los recuerdos que un día creí que eran míos resultaron ser un engaño, tan sólo habían sido implantandos por otra persona en una memoria vacía que se encuentra ubicada en el interior de mi cabeza. El calor que deseé tener nunca me fue otorgado, por lo que aprendí a crecer sin saber qué significaba ser amado por alguien. Anhelé con todas mis fuerzas sentir el abrazo de tus brazos, pero una vez más aquel deseo se convirtió en un sueño imposible para mi persona. Y una vez más el destino volvió a mover los hilos con sus grandes y desgastados dedos a los que yo estaba unida. Sentí un dolor terrible en el pecho, pues era consciente de que estaba dejando escapar al tiempo entre mis frágiles dedos de plástico. Con temor tuve que alzar la vista y mirar a través de mis pequeños ojos de cristal cómo tu cuerpo iba cambiando poco a poco hasta convertirte en quien eres ahora. La edad de la inocencia fue abandonada a su suerte para dejar paso a la de la madurez. Qué trágica es la necesidad de sentirme de nuevo apreciada por tu corazón, valorada por tu alma y amada por tu ser. Quiero volver a ser la muñeca que fui, aquella por la que llorabas cuando no me sostenías entre tus dedos, esa muñeca por la que sentías tal devoción que cuando no estaba a tu lado lograbas ahogarte en tu propio llanto. No dejes que la soledad ronde mi pequeño cuerpo, no permitas que estas palabras silenciosas se pierdan en el olvido, amada dueña, no quiero convertirme en un despojo antes de tiempo. Sé que resulta difícil no volverme la espalda pues al fin y la cabo nada puedo hacer o decir para animarte a que te quedes a mi lado, soy consciente de que no sabes cómo es mi vida, y que posiblemente yo sé mucho menos de la tuya, pero desde que estoy a tu lado me he dado cuenta de que quiero conocerte un poco más con el fin de echarte de menos el día en el que digas adiós para siempre.

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¿Cual será el más leído del mes de Febrero? Estoy deseando averiguarlo. Nos vemos el próximo mes, hasta entonces reciban un cordial saludo. 


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