miércoles, 18 de diciembre de 2013

POEMA LVIII- UNA FLOR EN EL INFIERNO. AKASHA VALENTINE.


POEMA LVIII- UNA FLOR EN EL INFIERNO. AKASHA VALENTINE. 

No, vida mía, éste no es tu destino y tal vez tampoco sea el mío, aunque quién sabe ya, lo que es justo no siempre es imparcial y la balanza no favorece a los inocentes. Enmudezco, las palabras no me salen, quizás sea porque te he encontrado en donde no debería haberte hallado jamás. Tan apagada y extinta de vida que puedo sentir a mi corazón partirse en mil y un pedazos. ¡Oh, dios! Exclamó al corrompido aire que me quema los pulmones ¿Qué mal pudo hacer ella para recibir semejante castigo? Pues soy consciente de que en vida me amó por encima de todas las cosas, y sólo necesitaba una caricia de su mano para sanar a mi cansada mente de pensamientos aciagos. Cómo no voy a llorar, si la veo aquí tendida, gimiendo desconsolada porque cree que mi amor nunca fue lo suficientemente fuerte como para salvarla de la fatalidad. Quisiera que pudiera oír mi voz para pedirle una y mil veces perdón por no haber sido capaz de salvarla, por no ofrecerle una sonrisa más en el día y quizás dos o tres besos más antes de acostarme. No, sé que nada puede aliviar mi pesar, porque su voz ya no me oye, porque he dejado de oírla, y mis ojos ya cansados quieren cerrarse por esta noche y olvidar su imagen para conciliar el sueño que hace días que no aparece. Quisiera que el aire que respiro no fuera tan doloroso ni mortífero, pues alarga mi existencia y yo lamentablemente ya no quiero seguir existiendo, no sin ella. Descansaré mi cabeza sobre su almohada, pues quizás aún conserve el olor de su anterior propietaria. Tendré cerca su foto para besarla a través del frío e inanimado cristal desde el que me observa, congelada en el tiempo, sin envejecer o arrugarse con el paso de los años. Dejaré la ventana abierta para que el viento del verano se cuele a través de la persiana, para poder sentir el tacto de unas manos invisibles que ni tan siquiera se parecen a las suyas. Pero bien sé que yo que nada de esto me dará consuelo, pues mi amor duerme en un lecho de tierra y madera. Y su alma no está tranquila, porque yo no estoy allí con ella para protegerla de sus miedos y temores, de sus inseguridades e incertidumbres. Nadie debería de pasar por lo que yo estoy pasando, pero lamentablemente es una situación que muchas veces no es desconocida en oídos de quien tiene tiempo para escucharnos. Si tuviera la oportunidad de rescatarla lo haría sin pensármelo dos veces, la sacaría del infierno en que yace su alma penitente, pues su enfermedad la alejó de mí, y antes de que me pudiera dar cuenta de lo que la estaba pasando ya era demasiado tarde para ayudarla. Me dejo una nota en la mesilla, una hoja escrita con su puño y letra, y una frase a la que sólo yo le di sentido años más tarde, unas palabras que decían “Seré una flor en el infierno”, y así fue su despedida.  

Akasha Valentine 2013 © http://www.akashavalentine.com

NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2013 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

POEMA LVII- SOLTARÉ TU MANO. AKASHA VALENTINE.



POEMA LVII- SOLTARÉ TU MANO. AKASHA VALENTINE. 

Escucha con atención lo que voy a decirte. Ha llegado a mis oídos que has estado llorando, cubriendo tus ojos con tus manos a modo de pañuelo evitando ser vista por quienes yo conocía. He sabido por boca de otros que ahogas tus penas en el fondo de una botella, y que tu sonrisa se muestra torcida cuando hablas del ayer y no vives el presente que a día de hoy aún sigue vigente. Estoy sorprendido de que ahora seas así, pues ya no eres la misma chica que tiempo atrás conocí. Es cierto que mis brazos ya no te tocan, que mis desgastados labios, agrietados por el frío y secos de besos, han olvidado como implorar clemencia para que tú poco a poco te acerques hasta ellos para comértelos hasta que fatigados e hinchados duerman mientras las horas transforman el día en noche. No puedo creerme lo que dicen por ahí de ti, que te han visto hundirte en brazos de muchas personas, ahogando tu llanto porque ya no sabes vivir sin mí. Siento tu desgracia como un amargo regalo que aparece por sorpresa debajo del árbol de Navidad. No quise herirte, pero tampoco pretendía irme sin decirte adiós y darte las gracias por haber formado parte de mi vida. Cariño, sé que aún no lo comprendes, que todo es demasiado confuso para ti pero te juro, amada mía, que este pequeño bache en tu vida sera superado y podrás seguir adelante aunque yo no esté aquí contigo para levantarte todas las veces que caigas contra el suelo.



Quiero verte sonreír todos los días, aunque creas que no tienes un motivo para hacerlo; dibuja en tu rostro la más bella expresión que jamás un hombre haya contemplado para que de esta forma te valores a ti misma y puedas darte un motivo más para seguir adelante. No finjas ser feliz por agradar a los demás, sé tú misma desde el principio hasta el final, abraza los sueños y mantén viva la esperanza, pues sólo así le darás sentido a tu vida. Sueña conmigo cuando tengas ganas de hacerlo, yo iré donde quiera que estés para ser tu abrigo y te arroparé con mi cuerpo exhalando mi aliento sobre tus cabellos para dar cobijo a tus sueños. La verdadera felicidad se esconde en los rincones más remotos del planeta, por eso quiero que salgas y vivas por ti misma las experiencias que sólo están destinadas para ti. Vence tus miedos, canta cuando nadie te vea o cuando todo los ojos del mundo entero estén posados sobre ti, tu momento es ahora, aunque yo ya no esté aquí para recordartelo cada segundo de mi vida, porque ésta ya se terminó. No tengas miedo a volver a enamorarte, a besar con pasión o dulzura la boca de otro hombre que no sea yo pues, cariño, los muertos no viven una segunda oportunidad, no pueden levantar sus cabezas de sus tumbas y volver a reunirse con quienes quisieron en vida, por eso te invito a que seas libre de amar y ser amada, porque toda tú te mereces la felicidad que aún no ha sido hallada por tu corazón y que dará sentido a tu nueva vida. 

 Akasha Valentine 2013 © http://www.akashavalentine.com

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martes, 5 de noviembre de 2013

POEMA LVI- GALOPANTES SUEÑOS. AKASHA VALENTINE.


POEMA LVI- GALOPANTES SUEÑOS. AKASHA VALENTINE. 

Mi adormecida lengua, hormigueando por la falta del uso y movilidad, cae en la cuna que no es otra que el interior de mi boca, y los vocablos que formados que quedaron en las cuerdas vocales de mi garganta se han quedado enredados sin que nadie pueda ayudarlos, porque no se les oye cuando exclaman palabras de socorro pidiendo ayuda. Mis dedos, inmóviles e inamovibles, esperan ser tocados por una mano que imite el tacto de la tuya, y el simple hecho de imaginarlo logra erizar el vello de mis brazos y arrancarme sin previo aviso un gemido que se escapa de mis labios para dar presencia a las sensaciones más desagradables que infelizmente viven en lo más profundo de mi ser. Dime tú cómo puedo acortar la distancia que nos separa si cuando te miro desvías la mirada y en el momento en el que te toco me apartas para que el viento fluya entre nuestros cuerpos como si fuera lo mejor que podría pasarnos aquí y ahora. ¡Oh, Dios mío! Si pudiera te devoraría con la mirada, sin dejarme nada, saborearía con la punta de mi húmedo músculo tus párpados y nadaría en el color de tus ojos, para después beberme esa tonalidad que imita a los arroyos que cruzan los puentes que hay construidos a la falda de mi ventana. Y aún sabiéndome a poco te tomaría entre las palmas de mis manos y contra mi pecho te apoyaría, para hundir la punta de mi nariz entre tus cabellos y aspirar así el azucarado aroma de éstos.


Constantemente tengo miedo. Pero por alguna extraña razón mis emociones se calman cuando estoy cerca de ti. Y ladeo mi cabeza negándome a creer lo que la razón dice que es verdad, pues tú eres mi destino y a su vez mi punto de partida. No quiero que te alejes de mi lado, que vayas a un lugar donde nunca pueda alcanzarte, a un mundo donde mis yemas no lleguen para poder tocarte, a un planeta donde mis brazos no te alcancen y yo muera asfixiado por la pena que me causa estar constantemente separado de ti. Ojalá nunca me hubiera convertido en prisionero de estas emociones, porque cuanto más viven en mí, más doblegan mi voluntad y más ansioso me vuelvo ante la idea de creer que soy la única razón por la que vives cada día de tu vida. Es humillante para un hombre como yo sentirse de esta forma por una persona que ni tan siquiera es capaz de decidirse por alguien cuando tantas personas a su alrededor luchan por ganarse su corazón. Habla pues aquí y ahora, no huyas ni te escondas, no te alejes por más tiempo de mi lado, quiero sentirte como la primera vez que te tuve desnuda entre mis brazos, con tu mirada fija en la mía, bebiendo del mismo vaso que nos dio el deseo a altas horas de la madrugada, y ahora vivimos fingiendo como si nada hubiera pasado. ¿Dónde se han quedado esos sueños y promesas a los que juramos lealtad? Tal vez nuestros corazones no estuvieran del todo hechos para estar unidos por toda la eternidad, pero aún así quiero arriesgarme y luchar por ti, porque algo dentro de mí me dice que sin ti no puedo vivir.


 Akasha Valentine 2013 © http://www.akashavalentine.com

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miércoles, 28 de agosto de 2013

POEMA LV- RAÍCES EN MI MENTE.


Poema LV- Raíces en mi mente. Akasha Valentine. 

Tu mano tocando la mía. Y mis dedos, intentando ser aceptados por los tuyos, manifiestan un dolor extremo cuando las puntas tocan los tuyos pero no se unen, se rozan sin llegar a engancharse los unos a los otros, y así en esta ardua lucha sin fin descubrimos que nunca estuvimos hechos el uno para el otro y que fingimos durante demasiado tiempo que nada podía ya molestarnos o herirnos de alguna otra forma. Siempre dispuestos a acallar nuestras voces con gestos u obsequios, como si nuestra vida fuera la viva imagen de la perfección. Pero en el fondo de nuestro corazón bien sabíamos la verdad que poco a poco se iba tejiendo en los resquicios de nuestra mente, ayudándonos a darnos cuenta de nuestra propia debilidad, que exasperada por nuestro comportamiento a veces mostraba ansiedad y otras muchas indiferencia. Juro que recuerdo aquellos tiempos como oscuros, agonizantes y lacerantes, cuyo amargo sabor aún me provoca repugnancia en la punta de mi lengua y malestar en torno a mi ser. Tus ojos, que nunca se molestaron en mirarme tal como era yo, siempre estaban preparados y dispuestos para enseñarme la indiferencia decrépita de la viva imagen de la soledad en vida.

¿Y qué otra cosa podía hacer yo en aquella época marchita salvo arrastrarme a tus pies y hundir mis dedos en la arena como si de raíces se tratase para aplacar la rabia que me consumía por dentro y enterrar así esas lágrimas de amargo sabor que en mis ojos siempre parecían estar dispuestas las veinticuatro horas del día simplemente para satisfacer tu retorcida personalidad? Nunca, y cuesta creer que una simple palabra tenga tanta fuerza en mi vida que hasta me haga despreciarla con todas mis fuerzas, pude recobrarme del daño físico y moral que tu insensibilidad por mi persona y desinterés provocaron en mi vida. Jamás me atreví a levantar la cabeza en tu presencia o a pestañear sin que tú me lo permitieses. Creía ciegamente en ese falso amor al que tú llamabas propiedad, que las heridas que a simple vista nadie veía eran un severo castigo por no ser capaz de acallar mi voz en tu presencia y que debía doblegar mi irracional mente a los deseos de tu voluntad. Nadie sabe el infierno que viví en vida, porque tú ya te encargaste de encerrar a mi verdadero yo en aquel cuarto oscuro desde donde podía ver todo desde una diminuta ventana insonorizada mientras agonizaba diariamente esperando cumplir mi sentencia para poder escapar de tu lado el día menos pensado.

Recuerdo aquellos tiempos en los que me esforzaba por abrazar tu sombra y encontrar el amor en ella que tú nunca supiste o no quisiste jamás darme. Yo hablaba, tú guardabas silencio, yo pedía más atención y tú más disciplina, y así deje morir con el paso de las horas, los días, las semanas y los años los mejores días de mi vida, que ahora irrecuperables yacen bajo el peso del tiempo en un sepulcro sin nombre ni lápida a la que pueda ir a dejar unas flores. Me pregunto si el hecho de que nuestras manos no estuvieran nunca hechas para encajar a la perfección tuvo algo que ver con todo esto. Quizás si les hubiera prestado más atención me habría dado cuenta mucho antes y todo el infierno que viví a tu lado me lo hubiera ahorrado. Pero mi inexperiencia y juventud me vendaron los ojos de cara a la verdad, y así fue como acabé convirtiéndome en el títere de tu vida, una persona que, incapaz de hacer nada por sí misma, dependía de ti para todo, incluso para alimentar a mis viejos pensamientos que, ahora rotos y desmenuzados por la locura, pedían ser curados antes de que volver a ser derrotados por la evocación de tu figura en mi frágil mente deteriorada por el tormento. 

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lunes, 5 de agosto de 2013

POEMA LIV- TU NOMBRE EN MI PIEL. AKASHA VALENTINE.


Poema LIV- Tu nombre en mi piel. Akasha Valentine. 

Fingiré que tengo una vida. Que mi alma sigue habitando en el interior de mi cuerpo. Interpretaré el papel que el destino que me ha ofrecido, para aliviar en mayor o menor medida este pesar que me aprieta a mi corazón y que no me deja respirar. Aparentaré que todo va bien cuando realidad yo misma sé que no es verdad. Sonreiré cuando los extraños ojos de los demás me miren y dejaré de hacerlo cuando me refugie en la soledad de mi habitación aliviada por poder quitarme esta máscara de dolor que me aprieta el rostro y que con gran esfuerzo he de encajar en mi cara. Dejaré crecer mis cabellos sobre mi semblante, por encima de mis hombros, hasta alcanzar la longitud exacta con la que pueda cubrir a mis lágrimas cuando mi voz añore tu nombre y finja que aún sigues vivo en algún lugar donde yo ahora no puedo alcanzarte porque no sé dónde dejaste las últimas huellas que me ofreciste para encontrarte. Lo sé, y ahora me doy cuenta de lo estúpido que resulta darse cuenta de nuestra propia inmadurez, pero mi amor, ahora que ya lo he comprendido me pregunto si no será ya demasiado tarde para que vuelvas a mi lado y te quedes para siempre junto a mí hasta que ya no tengamos más sueños en común o ideas a las que dar forma con nuestras propias manos.

Estoy muy cansada, cariño mío, de creer en el futuro y aparentar que podré seguir existiendo ahora que tu luz se ha ido de mi lado para siempre. Canto en tu nombre, con la esperanza de que estés donde quiera que estés puedas seguir oyéndome. Mis ojos caen como telones cuando termina la función, para fingir que la única persona que hay en está habitación tan concurrida eres tú, pues no necesito a nadie más que a ti para dar lo mejor de mí misma y hacerte inmensamente feliz. ¿Crees que sigo siendo una ingenua por pensar de esta manera? Ojalá pudieras decírmelo con tus propias palabras y no con las que yo te pongo en los labios de mi imaginación. Pues me cuesta mucho levantarme cada día y pensar que me tengo que enfrentar a un sin fin de batallas sin poder compartirlas a tu lado para hacer de mi carga un peso más llevadero. Las puntas de mis dedos, engalanadas con unos largos guantes blancos, se aferran al micrófono, e inmediatamente imagino que ascendido por tu torso hasta cuello donde me dejo caer y soy recogida por tus brazos mientras tú hundes tus labios en mi boca y sofocas este deseo que no muere nunca. Qué fácil es dejarse llevar por las ilusiones y fingir que los sueños que viven en mi interior se harán realidad con sólo desearlos, pero la razón me golpea con violencia y me devuelve a una realidad de la que no quiero ser participe.


Ríete de mí si quieres. Pero ese anillo que me compraste sigue estando en mi dedo, y nunca me lo quitaré de él. ¡Qué curioso! ¿Verdad? Yo que nunca he sido una persona que le diera importancia a estas cosas, y ahora no puedo imaginarme la idea de perderlo para siempre, porque si lo hiciera tendría que aceptar tu muerte como parte de la vida y seguir adelante aunque ese pensamiento destrozase todos mis principios. Puedo preguntarte, aún sabiendo que no me responderás, si desde donde te encuentras ya no sientes ese agónico dolor que en vida yo no supe curar. Espero que así sea, pero mucho me temo que una parte de tu corazón aún sigue siendo devorada por los demonios del ayer, pues en la zona de mi piel en la que tengo escrito tu nombre se enrojece con facilidad y me duele intensamente cuando pienso en ti. Cariño, creo que la vida no es justa, justo cuando comenzábamos a vivir tú te fuiste sin previo aviso de mi lado. Dime ¿cómo debo interpretar semejante acción, si aún me sigo viendo como una niña que tiene miedo a caminar por sí sola y necesita continuamente la mano de un extraño para poder dar dos pasos hacia delante? Las asfixiantes palabras me atormentan, pues siempre tienen demasiadas preguntas y yo ya estoy cansada de buscar excusas para responderlas. Mi amor, ¿dónde estás? Llévame contigo, déjame estar a tu lado para toda la eternidad.  

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martes, 23 de julio de 2013

POEMA LIII- QUISIERA TIEMPO. AKASHA VALENTINE.


POEMA LIII- QUISIERA TIEMPO. AKASHA VALENTINE. 

¡Segundos! - Exclamó de inmediato. - No os durmáis a los pies del cristal. Apurad vuestro tiempo y empleadlo con conocimiento, que aún quedan muchas hojas en blanco que rellenar y la negra tinta que habita en el fondo del tintero ansiosa está por cubrirse de gloria con palabras que a modo de vestido empleará para engalanar su escueta y simple figura que a mis ojos con su forma actual nada me dice y nada puede contar a la vista de quienes desean mirar. Apuro a la llamas que viven en la mechas y que con cierta frivolidad desprecian el cuerpo en el que subsisten, mientras se lamentan de su propia fragilidad sin saber que son ellas mismas las responsables de su propio malestar. Mi mesa de trabajo, qué mueble tan común, ha ido perdiendo su belleza con el tiempo, probablemente exiliada por el uso de los años y el continuo trajín a la que le he ido sometiendo durante largas temporadas en las que descargaba mi ira y enfado sobre su superficie. Lamento profundamente el daño que le hice, como si sus tablas pudieran oírme cada vez que hablo de ella. Quizás el intermitente crepitar que emite cuando coloco mis brazos sobre su tablas sea la forma en la que ella me repudia y a su vez se queja porque nadie mejor que yo la comprende en su atroz caída a la desesperación. La vejez, que para algunos es fuente de sabiduría y para muchos otros es sinónimo de incesantes quejas y manías, para mí es algo más dañino e inquietante, pues casi puedo afirmar sentir el frío aliento de la muerte erizar cada uno de mis cabellos de la nunca cuando estoy despistado o embelesado haciendo lo que más me gusta.

Recuerda que morirás”1, celebré frase latina que a los pies de mi cama reza cada noche y se duerme bajo mis sábanas, y aunque sabe bien que su visita no es bien recibida, ella continúa su andadura desde el día en que nací sin importarle mi opinión o mi postura al respecto. Pero quizás esté bien saber que me resulta reconfortante ser consciente de que no finge sus emociones como lo hacen aquellos que se atreven a llamarse a sí mismos amigos de mi persona. Pues a todos ellos les diría verdaderas palabras hirientes que sin lugar a dudas me alejarían de sus vidas para siempre. Por eso guardo silencio, y en este pequeño pliego doblado y cuarteado por el tiempo escribo mis más oscuros pensamientos, temiendo que algún día sean interpretados por las mentes más lúcidas que son capaces de ver más allá de lo que los simples aficionados a la lectura pueden descubrir a simple vista en esta enmarañada tela de araña que con los años he ido tejiendo en forma de escritura. Duermen plácidamente los libros de consulta, con los lomos cerrados y las cubiertas desgastadas, en la falda del comienzo de la madera, en la esquina superior izquierda, y los envidio profundamente pues sus creadores ahora ya son celebres personajes históricos y yo sigo siendo un simple hombre que lucha con las manos desnudas y el corazón acelerado sin saber a qué enfrentarse cada día en que saca un pie de su cama y comienza con serias dudas sobre el fatal destino de sus obras. Apremio a mi cabeza a que piense más rápido y a que mis manos, ahora doloridas por la enfermedad y secas por años, para que escriban más rápido y recuperen los días que en mi juventud desperdicié pensando en el mañana y nunca más volveré a tener.

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1“Recuerda que morirás” viene de la palabra latina “Memento Mori” que hace alusión a la mortalidad del ser humano. 

lunes, 3 de junio de 2013

POEMA LII - TU TIEMPO, MI TIEMPO. AKASHA VALENTINE.


POEMA LII- TU TIEMPO, MI TIEMPO. AKASHA VALENTINE.  

Horas pegadas en las paredes de mi cabeza que se mezclan formando borrosos recuerdos en mi mente. Difumino con las yemas de mis dedos los colores que un día escogí para pintarte, y quemo de forma consciente las malas sensaciones hasta reducirlas a cenizas. Siento que cuando pienso en ti un sin fin de mariposas aletean de forma espasmódica sus alas produciéndome un incómodo hormigueo en la boca del estómago que desearía dejar de tener con tan sólo pensarlo. Pues si dejo que mis emociones gobiernen mi vida mi alma se consumirá en la desesperación y la angustia. Por esta y otras muchas razones huyo de ti, del anclaje que me producen tus palabras, de la asfixiante armonía que creas cuando te tengo cerca de mí. La debilidad que siento nada tiene que ver contigo, pero tampoco puedo negar que cuando estoy junto a ti mis ojos no añoran anclarse a las baldosas del suelo que pisamos para evitar miradas y acusarnos de dañarnos mutuamente con besos que no nos llevarán a ninguna parte o caricias que serán nuestra perdición. Fingir que nada nos importa ya es demasiado peso para mi alma, así que espero que lo entiendas cuando te digo que nuestro tiempo se acabó, que ya nada volverá a ser igual, aunque corras detrás de mis huellas o dejes migas de pan en mitad del camino que me lleven de regreso hacia ese rincón de perdición donde el amor que un día juramos mantener vivo nunca volverá a tener la misma fuerza con la que nos unió y nos llevo a caer en la desesperación.


Tu tiempo ya no es mi tiempo. Ha llegado el momento de decirnos adiós. Deja tu llave sujeta en la cerradura, evita girarla, te lo ruego, ya no hay marcha atrás, pues ya no me quedan más lágrimas que llorar ni sensaciones nuevas que experimentar. Tú acabaste con todas ellas en un abrir y cerrar de ojos y, aunque al principio me parecieron irreales e intangibles, con el paso de los días me fui dando cuenta de que en realidad sólo eran ilusiones sin descubrir encerradas en los más profundo de mi ser. No me lo hagas más difícil, te lo suplico, no alces tu voz y me culpes de tu dolor y exclames con rudas palabras que yo soy la responsable de tu desconsuelo, sabes que no es verdad, pues yo nunca tuve la intención de crear una falsa utopía en el lecho de aquel viejo catre que durante tantas horas fue refugio de nuestra pasión y deseo. No grites, te lo ruego, te suplico que dejes de chillar, pues tu pesar es una carga de la que no deseo hacerme responsable porque ya nada me une a ti, aunque ahora la venda que tapa tus ojos te impida ver con claridad lo que tú sabes que es verdad. Déjame ir antes de que la locura nuble a la razón y hundas el filo de ese cuchillo en mi pecho o te hieras a ti mismo por pura desesperación. Escucha lo que te digo si así lo deseas, pero créeme si te digo que estas heridas algún día sanarán y se convertirán en cicatrices que dejaran de doler y molestarnos cuando las miremos. Hazme caso, es hora de decir adiós de una forma u otra y yo quiero verte marchar y rehacer tu vida aunque en mi boca suene como un acto egoísta, pues como ya te he dicho tu tiempo y mi tiempo ya no existen para seguir unidos. 

Akasha Valentine. http://www.akashavalentine.com

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