jueves, 27 de diciembre de 2012

POEMA XLIII- VEN A MÍ. AKASHA VALENTINE.




POEMA XLIII- VEN A MÍ. AKASHA VALENTINE. 

Ven a mí para cubrir mis ojos cuando la realidad sea tan brutal y dañina que apenas tenga espacio para respirar. Hunde las yemas de tus dedos en mis pupilas y graba en ellos el dolor que me provoca la resistencia que ofrece mi voluntad a ser sometida por tus grandes manos. Deja que mi cuerpo permanezca reclinado, pero no recostado, sobre este charco de vida que brota de mis laceradas muñecas y se me escapa de las manos llevándose consigo el último aliento vital que brota de mi boca jadeante, reseca por los gritos de dolor que se manifiestan de forma vehemente a través de las carnosas fauces que se forman en mi agrietado rostro. Decora estas paredes blancas cuya tonalidad se asemeja a los rostros inmortales que veo cada noche al pie de mi lecho con la misma sangre que en estos momentos se derrama a través de las heridas de mi propio cuerpo. Mófate de mi vida cuando llegue al final del camino y devores mi alma, ya sea de forma lenta o apresurada, mientras te preguntas cuán estúpidos podemos llegar a ser los seres humanos valorando tan poco un regalo tan preciado como es el de un espíritu libre.


Quiero sentir ese dolor que me dejan tus manos después de presionar mis dedos de forma suave, necesito saber que mis pesadillas seguirán vivas en tus recuerdos cuando yo no esté aquí para hablarte de ellas. Necesito encadenarme a tus palabras para seguir siendo sometido por esta locura temporal que vaga sin descanso por mi mente y encierra a mi verdadero yo en una prisión de barrotes irrompibles y miradas constantes que me observan sin descanso como si de un animal enjaulado se tratase. Sé que no lo entiendes, o si lo comprendes no quieres reconocerlo delante de mi persona, pero por mí esta bien, es mejor así, o mejor dicho es más cómodo para mí. Quiero que todo esto acabe de una vez por todas, deseo pactar contigo, muerte, aquí y ahora. Estrechemos nuestras manos y dejemos atrás este imborrable recuerdo que el tiempo desea atesorar de forma permanente en su memoria infinita. Porque lo único que quiero ahora mismo es poder seguir viviendo aunque sólo sea como un alma errante hambrienta y confusa, desorientada y perturbada, una criatura sin piedad o bondad, un ser que se asemeje a ti en cuerpo y alma.


Pero por alguna extraña razón tú temes convertirme en alguien igual a ti, y este pensamiento me provoca cierto consuelo en mi corazón. Siento que estoy en lo correcto pues cuanto más lo pienso más me doy cuenta de que quizás esté equivocado y el camino que he escogido no sea el más apropiado para mi persona, aunque ya es demasiado tarde para dar marcha atrás y solucionarlo. Las heridas que un día cubrían mi cuerpo han desaparecido, pero las cicatrices siguen ahí para recordarme que no debo olvidar, pues el olvido lo único que provoca es la ausencia de emociones dolorosas, alimentando la esperanza con nuevos sueños. Te lo ruego, quédate conmigo hasta el final de los tiempos, tú quien tantos amaneceres has visto sabrás que lo que estoy pidiendo es un acto de sacrificio permanente. Estoy cansando y herido en mi orgullo, he dejado atrás mi imperfecta vida para convertirme en alguien muy distinto. La distancia que nos separa es abismal, nuestros dedos no parecen estar hechos para entrelazarse según nos plazca, y siento tu intenso dolor como tú sientes el mío en estos momentos. Quiero tocarte, salvarte, estar a tu lado y no sentirme solo nunca más. Tal vez por eso te llamé hoy y siempre esté deseando verte venir a mi lado para toda la eternidad. 


NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2012 ©. La autora es propietaria de esta obra y tiene todos los derechos reservados. Si ves algún poema en otra web, foro u otro medio, están cometiendo un delito, salvo que cuenten con el permiso expreso de la autora, y siempre que esté citada la fuente y la autoría.

lunes, 17 de diciembre de 2012

POEMA XLII- VEN DE NUEVO. AKASHA VALENTINE.




POEMA XLII- VEN DE NUEVO. AKASHA VALENTINE.

Duerme, amada mía, pues el crepúsculo aún no ha anunciado su llegada y la claridad no envuelve con su manto el cielo nocturno que se oculta tras mi ventana. Cierra los ojos y olvida las horas, pues las manecillas de los relojes han hecho las maletas y se han ido en busca de un lugar más propicio en el que asentar sus vidas. Ven de nuevo a mis brazos, acurrúcate en mi pecho y resguárdarte en mi corazón de la oscuridad que nos envuelve, pues aunque no tienes nada por lo que temer sé que te sientes más segura cuando oyes los latidos de mis propios sentimientos confesándote lo mucho que te quiero. Ahora cierra los ojos, y no aceptes esta última petición mía como una orden sino como un ruego, pues mi único deseo en estos momentos es el de posar mis sueños sobre tus largas pestañas y así arroparme al final del día con ellas para sentir la dulce textura de tu piel cuando los abras.


Apoyaré con sumo cuidado mis cansados pensamientos sobre tus cabellos, mientras me deleito con el aroma de ellos sin poder imaginar un lugar mejor en el que me gustase estar. Alzaré las puntas de mis dedos y los arrastraré al interior de tu cálido cuerpo para posarme sobre tus hombros y refugiarme en ellos hoy, mañana y siempre. Le pediré a tus carnosos labios que sean la cima de mis emociones, para que así cuando me vea obligado a escalarlos siempre pueda alimentar a mi fatigada boca con deseos aún por llegar. Sé que aún no te lo he dicho, o si lo he hecho lo he olvidado por completo, pero cuando estoy contigo siento que soy merecedor de una felicidad que no merezco, pues tú llenas mi vida de tantas sensaciones que a veces tengo la impresión de que me ahogaré en ellas si no escapo durante unos segundos de tu vida para recobrar la compostura y continuar como si nada hubiera ocurrido.


Sé lo que quieres, y soy consciente de que puedo dártelo, aún cuando ruborice tus mejillas y estremezca a tu cuerpo con miles de descargas momentáneas placenteras tú seguirás pidiéndome más y vendrás de nuevo a mí para abrazarme con tu diminuto cuerpo y rodearme con esos pequeños brazos inflexibles que apenas me dejan espacio para respirar cuando les pido que me dejen marchar. Tengo tantas cosas por las que estar agradecido que no sabría muy bien por cuál empezar así que creo que lo mejor que puedo hacer es comenzar por el principio. Sé que lo sabes, pero aún así quiero reformar mis palabras y mis actos con gestos que nos confirmen que aún seguimos siendo amigos y amantes, compañeros de fatiga y pareja, por eso te pido que en este día que aún no ha llegado pero que está a punto de ascender en los cielos extiendas tu manos y la enredes con la mía, para que nuestros dedos siempre estén unidos de forma eterna.


Ven de nuevo, te pediré una vez más por voluntad propia, sin coacción o imposición. He derramado ya demasiadas lágrimas por corazones que no merecían la pena, y ahora que el tuyo merece cada una de esas lágrimas temo haber dejado a mis ojos lo suficientemente secos como para no derramar ninguna si en algún momento tú decides irte de mi lado. Ha llegado el momento de ser felices, de enterrar a los demonios que un día nos hirieron con su falsas mentiras. Ahora que te tengo aquí a mi lado, me pregunto si de verdad el reino de Dios será como estar sumido en un profundo sueño rodeado por los brazos de quien amas. No me importa si ahora mismo lo que vivo es una falsa ilusión de realidad, pues estando aquí a tu lado todo me da igual. Elijo amarte por voluntad propia, egoístamente, mientras pienso que eres sólo mía y de nadie más. Por eso he expulsado de mi vida a las horas, porque si las tengo cerca de mi persona me recordaran de forma constante que la mortalidad me ronda cada segundo de mi vida y algún día me veré obligado a decirte adiós, amada mía. 


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lunes, 19 de noviembre de 2012

POEMA XLI- MI CORAZÓN BAJO LLAVE. AKASHA VALENTINE.



POEMA XLI- MI CORAZÓN BAJO LLAVE. AKASHA VALENTINE.

Quiero que mi corazón este bajo llave para que el dolor que siento cuando despego tus labios de mi boca no lo encuentre y lo reclame para siempre como su reino. Deseo que esas horas que se enredan en nuestros cabellos como si de arena se tratase no insistan en irse antes de tiempo, para que de esta forma siempre me vea obligado a enredar mis dedos entre tu pelo y sienta cada segundo que permanezco a tu lado. Anhelo con impaciencia esos pequeños suspiros que exhalas, y deseo con impotencia recogerlos con mis propias manos para poder meterlos en botellas de cristal donde tenerlos expuestos para toda la eternidad. Quiero sentir en cada momento tus dedos, embriagarme con el aroma de tu piel para después disipar la duda mientras me hundo en el dorso de tu mano cobijando mis sueños entre tus yemas mientras imagino una vida eterna a tu lado. ¿Qué más le puedo pedir al mundo si tú me has dado más de lo que yo iba a reclamarle?


Son poco valiosas estas palabras, pues su valor no sirve para pagar todo cuanto haces por mi persona y, sin embargo, mis bolsillos vacíos y agujereados viajan sin monedas con las que poder pagarte todo cuanto haces por mí, así que te doy esto, pobres vocablos escritos desde lo más profundo de mi ser, alentados por un alma sensible e impresos con la sangre de mis venas en este viejo papel desgastado. Tranquila, puedes estar segura de que nadie más las tendrá, porque sólo tú eres el motor que me impulsa a escribirlas. Así que cuídalas y protégelas con cariño, oblígalas a ser perennes cuando las siembres y riegues con sonrisas, para que nunca se sientan abatidas por unas lágrimas que intentaré no poner en tu rostro en lo que me quede de vida. Este compromiso que te ofrezco no tiene fecha de caducidad, así que no tendrás que preocuparte porque algún día cuando tus ojos se abran a un nuevo amanecer este cuerpo por el que suspiras ya no este ahí para protegerte como te mereces. Envidio a quienes con sus voces cantan al amor, detesto a aquellos que con sus manos pueden personificar a los sentimientos, pues lo único que tengo yo en mi cabeza son estos paupérrimos términos remendados con hilos invisibles que en cualquier momento pueden desaparecer con un simple golpe de viento.


Es hora de decir adiós. De despedirse de estas molestas palabras para dejar paso a esos besos que con tanto afán espero. Mis emociones revolotean en mi estómago como si de millones de mariposas se tratasen, corro en tu búsqueda porque tengo miedo de perderte entre la multitud, te abrazo con fuerza entre mis brazos, te alzo del suelo y hundo mi rostro entre tus cabellos escondiendo una cara sonrosada por la vergüenza y a su vez encaprichada por la figura que se muestra ante mis ojos. Eres tú, amor, la única persona a la que estoy destinada a amar. Tú, por quien siento que mi mundo se tambalea hasta hacerlo inhabitable, pero a su vez siento que si extiendo mi mano tú eres mi bote salvavidas. Dime ¿es esto real? ¿Todo cuanto siento por ti es capaz de habitar en un corazón humano? O tal vez son sólo falsas ilusiones de un alma incomprendida que busca el cariño a cualquier precio. Son preguntas que no quiero hacer, pero que necesito saber, no ahora, y quizás tampoco mañana, tal vez algún día, cuando encuentres la llave que abre la puerta que da acceso a mi corazón.


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lunes, 8 de octubre de 2012

POEMA XL- TAL VEZ. AKASHA VALENTINE.



POEMA XL- TAL VEZ. AKASHA VALENTINE. 

Tal vez porque no lo esperaba llegó a mi vida sin previo aviso. Quería palpar su mano, así que sin darme cuenta alcé la mía para sentir a través de las yemas de mis dedos el suave y plácido calor de su piel. Me detuve para contemplarle y lo que hallé en sus ojos fue un sentimiento adormecido anhelando ser despertado por mi corazón y arropado por mi alma, así que hablé sin necesidad de palabras, con simples gestos que llenaron el vacío que dejaron atrás los silenciosos vocablos, y sostuve su rostro entre mis hombros mientras yacíamos envueltos por una capa de nieve espesa a la espera de permanecer unidos para toda la eternidad. Pero él me susurró al oído unas palabras que ya no recuerdo, porque tal vez no fueran imprescindibles, o quizás las eliminé de mi mente por miedo a perder aquellas que realmente sí merecen la pena y no pueden quedarse debido a la falta de espacio. Lo que sí recuerdo es como su temblorosa palma se aferraba a mi persona, cómo sus fríos dedos se enroscaban a los míos, y los latidos de nuestros corazones se fundían para llevar un mismo ritmo. Podíamos estar en un mismo lugar sin decirnos absolutamente nada, y aún así eramos capaces de disfrutar de esos privilegiados momentos en los que el silencio sabía colocarse en su lugar.

Nunca tuve miedo a expresar mis emociones delante de él, pues su fortaleza era mi peñon, su coraje mi impulso, su valentía mi orgullo y sus sueños mi futuro. Amarle como le amo es cada día un regalo del que nunca querré desprenderme, por eso atesoro cada momento que pasamos juntos como si fuera nuestro último día en la tierra. Por él soy capaz de hacer cualquier cosa, si me hundo, sus palabras me levantan, si me caigo sus manos me alzan, y si me desmorono lloro en sus brazos hasta que quedarme sin aliento. No concibo un mundo sin su persona, porque cuando me besa todo a mi alrededor desparece, y las estrellas nos contemplan fugazmente deseando ser un pedazo de nosotros mismos. Las estaciones pasarán, los años florecerán, pero nuestro amor seguirá siendo imperecedero, como el primer día. Quizás en algún momento, cuando la nostalgia se convierta en una parte importante de nuestras vidas, añoraré aquellos tiempos de juventud en los que descansábamos con un puñado de sueños en las manos imaginándonos lugares a los que nunca pudimos ir por falta de tiempo. El amor que nos tenemos ha madurado con los años, ahora se ha vuelto más necesitado y menos exigente, pero sigue siendo una parte importante en nuestras vidas.

Tal vez porque tenemos miedo de perdernos nos aferramos con fuerza el uno al otro. Es muy probable que algún día tengamos que decirnos adiós, tal vez no volvamos a vernos nunca más, y cuanto más lo pienso más miedo tengo de soltarle, así que nuevamente nos detenemos para contemplarnos con los ojos bien abiertos y el corazón arropado por los sentimientos. No me queda más espacio en mi pecho para albergar nuevas emociones, así que me conformaré con aquellas que elegí para ser feliz. Quiero verle sonreír una y mil noches, y otras mil más, para asegurarme de que es realmente feliz a mi lado, para poder estar tranquila y saber que con cada acto le siento más cerca, como si la distancia no fuese un impedimento. Esta noche volveré a verle, y sé que me enamoraré un poco más de su persona, estaré esperando que sus labios busquen los míos en busca de nuevos sueños en lo que podamos partir de inmediato. Tal vez por eso le quiero tanto, porque él me ha regalado una vida que nunca creí ser merecedora de poseer.  



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lunes, 17 de septiembre de 2012

POEMA XXXIX- EL AMOR QUE NO SE OLVIDÓ DEL TIEMPO. AKASHA VALENTINE.


POEMA XXXIX- EL AMOR QUE NO SE OLVIDÓ DEL TIEMPO. AKASHA VALENTINE.


No importa lo rápidas que sean mis zancadas o lo despacio que se muevan las manecillas de mi reloj de pulsera, bajo un cielo cubierto por luces artificiales me juré que aprendería a amar una vez más. Me repetí una y otra vez sin cesar “amaré de nuevo y aprenderé a ser amada como lo fui en mi vida pasada”. Porque con cada paso que daba quería mantener viva esa esperanza, la idea de recuperar un amor que se fue, un sentimiento que apenas tuvo tiempo o espacio para madurar, o para encapricharse de mi joven e inexperto corazón. Ojalá la nieve que un día cubrió de forma repentina esta joven alma que habita en mi interior se derrita lo más deprisa posible, para que de esta manera pueda seguir abrazando con fuerza esos sentimientos que un día se quedaron congelados en el tiempo y los cuales me impidieron ver más allá de mis propias narices. Quisiera que esa voz que un día fue mía no se marchara de mi lado, pero al igual que tu olor o tu forma de ser se fueron sin decirme adiós y tan sólo me quedó una destrozada estampa en la que todos mis sueños se hacían mil pedazos.

Me he jurado a mí misma que la noche ya no tendrá más tinieblas a las que temer, que la pena no será una condena, y la arrogancia no tendrá valor alguno en mi nueva vida que comienza con el amanecer de esta nueva mañana. Para no olvidarme de mis infinitas promesas me haré con una vieja maleta en la que meteré todos mis sueños aún por cumplir, bordaré entre sus telas todos los proyectos que aún están por llegar, y encadenaré mi propia ambición al asa para que así siempre sepa donde debo de acudir para no olvidarme de todos ellos. ¿Puedo ser honesta? ¿Afirmar que ya no me dejaré afectar más por sentimientos tan vulgares como el desconsuelo, la angustia, el tormento o el calvario? Me gustaría pensar que sí, pero tal vez este ideal de sueño sea sólo una bonita imagen compuesta por el anhelo de ser alguien merecedor de un nuevo amor. Temo ser una mujer inmadura, vulnerable en muchos aspectos y demasiado soñadora. Pero es que me siento demasiado feliz ante la idea de volver a encontrar de nuevo el amor, esa sensación que de forma única nos hace especiales aunque solamente sea durante un breve periodo de tiempo.

Tengo ganas de llorar, y eso que me había jurado a mí misma que no lo volvería a hacer, porque ahora no tengo un pecho sobre el que derramar estas lágrimas, ni un cuerpo al que rodear hasta que el desconsuelo sea sólo un amargo recuerdo. Si pudiera volver la vista atrás, estoy casi segura de que volvería a enamorarme de ti sin pensármelo dos veces, porque tú representabas mi mundo perfecto, con tu dulce apariencia vestido de cuero negro. Llámalo como quieras, el amor no consiste sólo en momentos felices, también el dolor es una parte importante en el proceso del aprendizaje. Los dos son sentimientos que no pueden estar separados porque se han jurado lealtad mutua.
Unidos de la mano llenan los corazones de muchas personas, sin embargo, la balanza siempre se inclina a favor de uno o de otro, y en mi caso perdí la partida que tanto deseaba haber ganado. 



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viernes, 7 de septiembre de 2012

POEMA XXXVIII- RECUERDA QUE SIEMPRE TE AMARÉ. AKASHA VALENTINE.





POEMA XXXVIII- RECUERDA QUE SIEMPRE TE AMARÉ. AKASHA VALENTINE.

Te hablaré está noche de un sueño del que nunca querré despertar, donde la esperanza se ha quedado rezagada, donde las huellas que un día dejé impresas en el suelo ya no están, pues casi por arte de magia parecen haber recordado el camino de vuelta al hogar. Te contaré a través del suave y gélido viento que el lugar al que voy todas las noches siempre está embriagado con el olor de tu perfume, y siento que la nostalgia que un día llegó a mi corazón se hace menos pesada, porque una parte de ti se ha quedado atrás. He decorado este pequeño espacio con muros bajos, para que cuando me detenga a descansar pueda asomarme por encima de ellos y tocar el cielo con las manos extendidas, para alcanzar la estrella más brillante del firmamento. Esa que se ilumina solo para mí, la misma que un día me dijiste que había sido fabricada con pedazos de tu corazón para que nadie más que yo pudiera encontrarla.

Narraré en mis cuadernos de viaje ahora vacíos y sin letras la maravillosa experiencia que me supone seguir las pisadas que me dejó tu sombra para que cuando me sienta abatido por la distancia que nos separa pueda volver a encontrarte en esta noche que nos alcanza. Me siento avergonzado, casi podría llegar a agachar la cabeza en señal de disculpa, pues sin darme cuenta he comenzado a idolatrar a esa mujer que se asemeja a ti, pero que no eres tú, que se aparece en mis sueños con tu forma y figura, pero que en realidad sólo tiene de ti lo que más me gusta, y la sigo sin decir nada, mientras tarareo su nombre hasta desgastar el poco aliento que me queda, y mi lengua se traba intentando articular palabra alguna con la que iniciar una conversación ilusa y carente de sentido.

Ahora lo entiendes, ¿verdad? Lo sencillo que me resulta caer en esta falsa esperanza convertida en sueño. Podría alzar mis manos y convertirlas en ramas ajadas si me lo propusiera, incluso me atrevería a remover el cinturón de tierra que me ata a este pesado orbe con tal de alcanzarte, todo esto por tenerte cerca. Haría cualquier cosa por ti, pues al fin y al cabo eres la luz que me guía en mi día a día, el lucero más brillante de mi universo, la única persona que necesito a mi lado para seguir teniendo un motivo por el que despertarme cada día cuando la luz del sol baña mi cuerpo. Es tan sencillo errar que casi siento miedo de sentir algo por ti, por eso ingenuamente me refugio en mis sueños, donde todo parece más sencillo, donde el dolor sólo es una amarga palabra que pasa de forma apresurada sin dejar rastro alguno cuando se desvanece por nuestra garganta.

Perdóname, está noche me he vuelto a sentir dividido entre la razón y los sueños. Por un lado quiero volver a traerte de vuelta a este imperfecto mundo donde soy el rey, el único espacio en el que mi imaginación es capaz de protegerte de todo mal, donde eres eterna y el tiempo no tiene la capacidad de arrebatarte de mi lado y llevarte a un lugar donde la distancia es como una lanza que es capaz de atravesarme el corazón y herirme de muerte. Lo ves, incluso soy capaz de enmascarar mis verdaderos sentimientos con palabras teñidas de amargos sentimientos con tal de no herirte, porque eres lo que más me importa. Podría estar diciéndote te quiero toda la noche, pero cuando el alba llegase tendríamos que decir adiós, con el corazón encogido en un puño, con los ojos empañados en lágrimas y la voz rota por el dolor. No tengo valor así que, aunque te duela, déjame que vuelva a un lugar donde los sueños son menos crueles, y hasta que te vuelva a tener entre mis brazos permíteme soñar una vez más con esa mujer que vive en mi alma y mora en un lugar donde nadie la podrá jamas alcanzar.  



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jueves, 30 de agosto de 2012

POEMA XXXVII- UN MISMO LATIDO. AKASHA VALENTINE.



POEMA XXXVII- UN MISMO LATIDO. AKASHA VALENTINE. 

Esta repentina carencia involuntaria de compañía me provoca cierto pesar, y me siento obligado a plasmar mi dolor entre unas líneas que nadie más que yo leerá. Mi cabeza está llena de pensamientos melancólicos, recuerdos ausentes carentes de emociones cuya única motivación para seguir adelante es la de hallar la muerte en el olvido. Mis temblorosas manos han comenzado a bailar sin control alguno sobre las líneas que forman mi rostro intentando encubrir unas lágrimas sazonadas por la amargura y alimentadas por la pena que me provoca tu repentina partida. No importa en qué dirección obligue a mis ojos a posarse, todos los objetos siguen colocados en su sitio y sin embargo algo dentro de mí ha cambiado, mi corazón se está derrumbando, mi alma se está haciendo pedazos mientras mi mundo se queda sin un motivo por el que merezca la pena seguir luchando. No lo entiendo, o quizás no lo quiero comprender, por eso soy incapaz de darme la vuelta y enfrentarme a la realidad. Si hablo enmudezco, si callo me ahogo, y si me falta el aire lucho por seguir respirando para poder encontrar la manera de retenerte a mi lado aunque solo sea durante un segundo más.

¿Acaso hice algo mal? ¿Hablé en algún momento sin tener motivos para hacerlo? ¿No fui cortés cuando debería haber inclinado todo mi cuerpo para besar el suelo que pisabas? Quizás este amor que un día te ofrecí de buena voluntad nunca supo amoldarse a tu corazón, es como si el molde con el que hubiera sido fabricado no encajase en tu persona.
¿Por qué me siento así ahora? Sin motivaciones, sin aspiraciones, vacío, lleno de rabia y dolor, consumido por esta amargura que corre por mis venas y me obliga a perder el control. No lo entiendo, pues cada vez que veo tu imagen impresa en las fotografías que decoran las paredes de nuestra casa encuentro tu lado más tierno y amable en ellas. Aunque ya nada importa, porque ahora mismo lo único que me queda de ti son un puñado de recuerdos sujetos en una sola mano cuya vida se va apagando a medida que los voy rompiendo. Quiero preguntarte: ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué me dejaste sin razón ni motivo? ¿No fui lo suficientemente amable? ¿No te amé hasta desgastar mi alma por completo? ¿No tuve el suficiente valor para quitarme este pesado corazón y entregártelo en una bandeja de plata para que hicieras con él lo que te diera la gana?

Son demasiadas las preguntas, y para todas ellas sólo existe una única respuesta, tu adiós. Puede que decir ¡lo lamento! en estos momentos no sea lo más apropiado, pero es lo que siento en estos mismos instantes. Quiero que vuelvas a mi lado y me hagas olvidar que este sueño un día se convirtió en una pesadilla de la que no podía despertar. Tal vez suene a excusa barata, pero siento que si ahora no acortamos las distancias no lo haremos nunca, así que ábreme de nuevo la puerta de tu corazón, déjame entrar de nuevo en tu vida para ser un hombre mejor, para amarte como te mereces ser amada, para alzarte en el pedestal que mereces estar y resarcirte por todos los malos momentos que te he hecho pasar. Sé que que no quieres verme, no hace falta que lo digas, pues tu rostro ya habla por ti, pero sé que en lo más profundo de tu corazón sigues sintiendo algo por mi persona, así que dejame tocarte, retenerte entre mis brazos y compensarte por este pesado vacío que ahora llena nuestras vidas. Si necesitas que me calle lo haré, ahora y siempre. Pídeme lo que quieras, pues estoy aquí para dártelo, y no importa cuánto tenga que hacer para ganarme de nuevo tu confianza, porque haré lo que sea para que vuelvas a ser la princesa de mi sueños. Sólo te necesito a ti para ser feliz, así que, ¿qué me dices, pequeña? ¿Tengo una nueva oportunidad para hacerte feliz?



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